Magia, de lo fantástico a lo histórico (1)

18.01.2022
Representación de un chamán
Representación de un chamán

Cuando hablamos de literatura fantástica, es inevitable hablar también de magia. No importa si nos vamos a los escritos de las primeras civilizaciones, a menudo protagonizados por reyes divinizados, a las grandes epopeyas de la literatura clásica o a las historias de brujas y caballeros de la Edad Media, e incluso a la literatura del Renacimiento, con tantos autores orientados a lo fantástico. Incluso en la literatura contemporánea abunda la fantasía, y no hay historia de fantasía sin su buena dosis de magia. ¡A fin de cuentas se trata de uno de los pilares de ese género! Sin embargo, a menudo olvidamos un rasgo muy particular de la magia: su existencia en el mundo real. Así pues, y con la intención de ahondar en una mitología tan fascinante como lo es la de la magia, voy a dedicar una serie de artículos a tratar su propia evolución histórica. 

Debo advertir, por si no ha quedado claro todavía, que el siguiente artículo trata la magia desde un enfoque histórico tanto en lo referente a su origen, causas y consecuencias como en lo que respecta a los motivos que llevaron a que se desarrollase de una forma u otra. Sin ánimo de entrar en disputas sobre creencias de unos u otros, tan solo se intenta establecer al respecto un enfoque objetivo, riguroso y, de nuevo, histórico. Así que cuidado con las susceptibilidades, que las carga el diablo.  

¿QUÉ ES LA MAGIA? Históricamente, la magia siempre ha sido un instrumento, o quizás una creencia, que se ha utilizado para tratar de comprender el mundo sin necesidad de adentrarse en las complejidades de la ciencia ni tampoco en religiones o mitologías. Pese a eso, y curiosamente, también ha estado siempre fuertemente ligada a la religión, vínculo que, si bien ha sido más fuerte y evidente en unas épocas que en otras, siempre ha estado ahí. Además, se ha dado siempre una estrecha relación entre la magia y la escritura, especialmente en sociedades analfabetas y, por tanto, particularmente crédulas, cosa que ha sido la tónica dominante a lo largo de la mayor parte de la Historia. El conocimiento y la ciencia, a fin de cuentas, eran considerados magia por esa mayoría analfabeta que no era capaz de comprenderlos de otra forma. 

Stonehenge, monumento megalítico de hace más de cuatro mil años. A menudo se le relaciona con la magia.
Stonehenge, monumento megalítico de hace más de cuatro mil años. A menudo se le relaciona con la magia.

Resulta particularmente llamativo que, a lo largo de las distintas épocas que ha vivido el ser humano, la magia y la ciencia han estado a menudo mezclados e incluso confundidos. Ya sucedía así en las sociedades más primitivas, en las que los chamanes adquirían conocimientos sobre hierbas, sobre las estaciones o sobre enfermedades, conocimientos que les impartía un chamán más anciano, y, como resultado, adquirían habilidades, tales como curar ciertos males mediante el uso de determinadas hierbas, que eran entendidas como magia por sus congéneres. Desde entonces han sido muchas las civilizaciones que han considerado igual magia y ciencia, entre las que encontramos sociedades tan avanzadas como la griega o la egipcia, tal y como veremos a continuación. Este fenómeno aún perdura en nuestros días, e incluso grandes científicos de la Historia confundían ciencia y magia. Newton, por ejemplo, era un apasionado ocultista que en un principio atribuyó la gravedad a la magia.  

Pirámides, a menudo relacionadas con la magia.
Pirámides, a menudo relacionadas con la magia.

LA EDAD ANTIGUA. Ya en Mesopotamia, cuna de la especie humana, magia y ciencia eran consideradas una misma cosa. Lo mismo sucedió posteriormente en el antiguo Egipto, donde los sanadores usaban indistintamente ciencia, amuletos y hechizos, e incluso entre griegos y romanos, quienes asociaban las distintas piedras a los dioses; esas mismas piedras hoy en día se asocian al horóscopo, muy relacionado con la mitología antigua.

En la antigua Grecia la magia estaba fuertemente vinculada a la religión, pues esta tenía un elevado componente de hechicería y rituales. Sin embargo, cabe señalar que, pese a ello, la magia no dependía de la religión, pues podía actuar de forma independiente. Buena muestra de esto es que, con sorprendente frecuencia, los mismos dioses del panteón griego se veían afectados por conjuros y maldiciones. En esta época, en la que eran particularmente populares las maldiciones, fuesen estas para encontrar el amor, contra un rival o para conseguir el éxito en alguna empresa, destacaban los oráculos, a menudos consultados incluso por generales y emperadores antes de tomar una decisión importante. De hecho no era raro incluso que se aplazase una batalla si el oráculo manifestaba al general que el día elegido no resultaba propicio.
El auge del cristianismo trajo consigo la condena del uso de la magia, y entre los siglos II a.C. y I d.C., mediante tratados como el Lex Cornelia de sicariis et veneficis, fue prohibido el uso de la magia y se establecieron medidas de control y de sanción al respecto, hasta que, finalmente, en el siglo IV a.C., justo al final de esta época, toda forma de magia, fuese teórica o práctica, había sido catalogada como proscrita.

El Partenón, templo griego.
El Partenón, templo griego.

De este período es particularmente famoso El Libro de los Muertos, un compendio de hechizos del antiguo Egipto que tenía como objetivo servir de ayuda a los difuntos en su viaje al más allá. También resulta de sobra conocida la figura del rey Salomón, quien vivió hace unos tres mil años y de quien se cuenta que, magia mediante, era capaz tanto de dominar a los demonios como de obligarles a acatar su voluntad.  

Hasta aquí la primera entrega. ¡Muy pronto nos adentraremos en los misterios de la magia durante la Edad Media!

JOAQUÍN SANJUÁN