Donde los árboles cantan, de Laura Gallego
Donde los árboles cantan es una novela de fantasía escrita por Laura Gallego, reconocida escritora valenciana de larga y productiva trayectoria como autora de fantasía juvenil. Suprimer gran título fue Finis mundi, con el que ganó el Premio Barco de Vapor en 1999. Posteriormente, sus mayores éxitos literarios fueron la tetralogía Crónicas de la Torre y la trilogía Memorias de Idhún (de la que llegó a hacerse una adaptación en forma de serie animada que, por motivos ajenos a la autora, fue un completo fracaso). El 2011 publica Donde los árboles cantan, otra novela de fantasía juvenil, y con ella ganó nada menos que el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil. Desde entonces ha publicado otro puñado de títulos, aunque no con el mismo éxito.

A nivel personal, descubrí la obra de Laura Gallego con Memorias de Idhún hace ya un buen puñado de años y, si bien la trilogía me pareció bastante buena, no terminó de engancharme. Culpa mía, no de la autora, pues estaba cerca de los treinta cuando lo leí. Con su obra, al igual que me sucede con sagas como Harry Potter, siempre he tenido la sensación de que me habría entusiasmado si la hubiera podido leer cuando tenía la edad apropiada; es comprensible que no disfrute al máximo una obra de literatura juvenil si la leo con casi treinta años. Algo parecido me ha pasado con Donde los árboles cantan, una novela que me ha parecido preciosa y un gran trabajo por parte de la autora, pero para la que estoy lejos de ser el público objetivo. Aclarado esto, vamos a hablar un poco de la propia novela.
Donde los árboles cantan plantea una situación bastante frecuente en historias de este tipo: el invasor ha llegado, y el mundo de los protagonistas se derrumba por completo a base de conquistas, ejecuciones y mucha sangre. Estos conquistadores, definidos vagamente como bárbaros y con las características propias correspondientes de este tipo de personajes, pasan a cuchillo a los hombres que no doblan la rodilla y contraen matrimonio con las mujeres nobles, ahora viudas, a fin de obtener así títulos y tierras que pasarán a pertenecer de pleno derecho a sus descendientes. Un método de conquista muy real, todo hay que decirlo, pues era frecuente esa forma de proceder en la Edad Media. Si bien durante los primeros capítulos de la historia se nos muestra a una protagonista que representa bastante bien a la mujer noble medieval, las circunstancias llevan a esta, Viana, a cambiar a marchas forzadas para convertirse en una especie de Robin Hood que, junto a sus aliados, pretende plantar cara a los bárbaros conquistadores. Sin embargo, Laura Gallego introduce también ciertos toques de magia y mitología en la novela, siempre en relación con el profundo bosque en el que viven los rebeldes, y al que se le atribuyen leyendas tales como la existencia de una fuente de la eterna juventud o de árboles que cantan. Dicha magia, inexistente al principio de la novela, irá cobrando fuerza poco a poco, hasta convertirse en un elemento imprescindible de cara al, por otro lado, previsible desenlace de la historia.
Poco tengo que criticar a Donde los árboles cantan, una maravillosa y bonita novela repleta de aventuras, amor y magia, y con una protagonista, Viana, que realiza una más que notable evolución a lo largo de las casi quinientas páginas del libro. Mención extra a la portada de la novela, una excelente ilustración de Cris Ortega. Como nota curiosa, la novela está dedicada al profesor de literatura medieval Rafa Beltrán, ya jubilado. Bueno, ¡pues ese fue también mi profesor de literatura medieval en la carrera de Filología Hispánica! Así que, esté donde esté, aprovecho para mandarle un saludo.
