El capitán Alatriste: Misión en París

03.03.2026

Casi quince años han tenido que pasar desde la publicación del anterior título de las aventuras del Capitán Alatriste (El puente de los asesinos, 2011) para que vea la luz Misión en París, la octava entrega de la saga y, si hemos de hacer caso a las previsiones que el propio Arturo Pérez-Reverte hizo tiempo atrás, también la penúltima, a falta de una novena entrega que ya hace años que fue anunciada como La venganza de Alquézar, y que, según lo dicho por el autor, se espera que ponga fin a la serie.  

Las aventuras del Capitán Alatriste es, como sabréis la mayoría, una serie de capa y espada al estilo español, ambientada en el siglo XVI, y que tuvo una versión cinematográfica allá por el 2006 (veinte años han pasado, nada menos), en la que el mismísimo Viggo Mortensen encarnaba con gran maestría al capitán Alatriste. Respecto a la serie de novelas en sí, la primera (titulada sencillamente El capitán Alatriste) se publicó en 1996, y fue seguida por varios títulos más: Limpieza de sangre (1997), El sol de Breda (1998), El oro del rey (2000), El caballero del jubón amarillo (2003), Corsarios de Levante (2006) y, finalmente, El puente de los asesinos (2011). 

En Misión en París la aventura transcurre en la vecina Francia, donde el capitán Alatriste es enviado en misión secreta junto a algunos de sus viejos compañeros (Francisco de Quevedo y Sebastián Copons). Allí se encuentran con Íñigo Balboa, quien ha dejado atrás la infancia y se ha convertido en correo del rey. Como de costumbre, Alatriste y los suyos se verán envueltos en asuntos turbios, y se enfrentarán a una misión harto peligrosa en la que se las tendrán que ver ni más ni menos que con el cardenal Richelieu, y en la que sobrevivir no es una prioridad. Como de costumbre, Pérez-Reverte nos ofrece en El capitán Alatriste una trama sencilla pero repleta de Historia, que permite al lector asomarse al siglo XVII (en esta ocasión a la Francia de entonces) y en la que no tardan en bailar las espadas y en cantar las pistolas y los arcabuces.  

En esta ocasión, la novela cuenta con un aliciente especial para su lectura, además de la oportunidad de leer otra de las historias del capitán Alatriste y de disfrutar de la narrativa de Pérez-Reverte. Se trata de la aparición especial de nada menos que Los tres mosqueteros (los cuatro en realidad, pues también hace acto de presencia Artagnan). Por supuesto, Pérez-Reverte no deja pasar la ocasión para hacer que los suyos crucen espadas con los de Alejandro Dumas, para gozo y disfrute del lector. Llama especialmente la atención la forma en la que el autor diferencia los estilos de unos y de otros, pareja a la diferencia de tono de unas y otras novelas: mientras los personajes de Dumas son mostrados como artistas de la esgrima e individuos de cierta clase y nobleza, más optimistas en el tono y en el fondo, los de Pérez-Reverte ofrecen una imagen más sucia, más de esgrima de callejón, y un estilo que es sucio cuando hace falta que sea sucio, más rápido y eficiente que bonito; un esgrima más de batalla, más rudo y con menos piedad. ¿El resultado de los cruces de espada? ¡Pues tendréis que leer la novela para saberlo, solo faltaba!

Ahora ya solo nos queda esperar la publicación de La venganza de Alquézar y, con ella, la confirmación de si es o no el final de la serie de Las aventuras del capitán Alatriste. ¡Solo nos queda confiar en que para ello no tengan que pasar otros catorce años! Hasta entonces, puedes repasar las demás novelas de la serie Las aventuras del capitán Alatriste AQUÍ

JOAQUÍN SANJUÁN