El gran libro del dragón
El gran libro del dragón es una de esas joyas que pueden encontrarse en algunas bibliotecas de aficionados a la fantasía. Montse Sant es la autora del libro, editado en formato álbum, pero son las ilustraciones de Ciruelo las que lo convierten en una pequeña joya digna de disfrutar y de saborear. Lo cierto es que el texto del libro resulta bastante soso, y el hecho de que la autora mezcle un enfoque biológico sobre las peculiaridades de los dragones con leyendas y mitos de estas criaturas queda un poco extraño, como no hubiese sabido decidir qué rumbo quería que tomase el libro, y finalmente hubiera optado por incluir un poco de todo sin profundizar demasiado en nada, lo que perjudica al resultado final.

Hay que aclarar que se trata de un libro de ficción, escrito como tal, pese a que la autora referencie a los dragones como criaturas reales y los sitúe en diferentes lugares y épocas de nuestro mundo, especialmente en la Europa de la Alta Edad Media. Montse Sant habla de muchos aspectos diferentes de los dragones: su psicología, su aspecto físico, su esqueleto, las escamas, su hábitat, las subrazas (los divide principalmente en dragones de Tierra, Agua y Fuego), su reproducción, las crías y muchas otras cosas, tratado todo como si fuese un tratado de biología. La única pega a ese respecto es que lo hace muy por encima. Pero claro, hay que entender, insisto, que se trata de una criatura de ficción, y que toda la información expuesta ha sido inventada por la propia autora, o al menos recogida por ella de otras fuentes. Esto, por cierto, tampoco ayuda a la obra. Dado que los dragones son criaturas de ficción, hay que suponer que todo lo que de ellos se explica aquí es la versión de Montse Sant sobre estas criaturas, lo que, a decir verdad, tiene un interés mínimo para los lectores. Mucho más interesante habría sido analizar a los dragones de distintas obras de ficción y hablar de forma extendida de las diferencias entre, por ejemplo, los que aparecen en El Señor de los Anillos y en la saga Dragonlance, ambas series comentadas de forma breve al final de la obra.
Hay más. Después de hablar sobre los dragones, la autora procede a narrar un puñado de historias y leyendas relacionadas con dichas criaturas, sacadas todas ellas de diferentes mitologías, entre las que se encuentra, naturalmente, la cristiana. Desde el famoso Heracles (Hércules) hasta San Jorge, pasando por Jasón y los argonautas, quedan reflejadas en el libro las aventuras más conocidas protagonizadas por dragones. Finalmente, en las últimas páginas del libro Montse Sant nos habla de los dragones de tres obras de ficción particularmente conocidas (hay que tener en cuenta, eso sí, que este libro fue escrito en el año 1990). Se trata de El Señor de los Anillos, Dragonlance y Terramar,de Úrsula K. Le Guin.
Mención especial para las ilustraciones de Ciruelo, tal y como mencionaba antes. El artista, de nacionalidad argentina y especializado en ilustraciones de fantasía, es conocido entre los jugadores de Magic, pues ha ilustrado no pocas cartas de este famoso juego. Según sus propias declaraciones, dedicó ocho meses para ilustrar El gran libro del dragón, y lo cierto es que se nota. Destacan sobre las demás las ilustraciones de dragones a página completa, una absoluta maravilla dignas de ser enmarcadas para decorar cualquier pared. Son, sin ninguna duda, lo mejor de la obra.
En definitiva, El gran libro del dragón no es en absoluto una obra imprescindible para el aficionado, sino más bien una curiosidad que siempre cabe en la biblioteca de un amante de la fantasía. Y es que, ¿quién no quiere tener las fabulosas ilustraciones de Ciruelo? Por lo demás, es un libro totalmente prescindible y de lectura opcional, en el mejor de los casos.
JOAQUÍN SANJUÁN
