El océano al final del camino

29.01.2026

 Que Neil Gaiman nunca me decepciona es un hecho consumado, y tan fácil de comprobar como echar un ojo a las reseñas de sus libros que he compartido con vosotros hasta la fecha. El océano al final del camino, novela que cuenta con un buen puñado de virtudes,no es una excepción a la regla habitual. Pero, antes de entrar en materia, os dejo un par de curiosidades sobre esta obra: la ambientación bebe mucho de la niñez de Gaiman (no así la historia, que sepamos), y es considerada por muchos lectores como una secuela temática de Coraline, ya que, si bien no tiene ninguna relación con este otro libro del autor, si ofrece un tono, una atmósfera y un tipo de historia muy, muy similar a Coraline

Aquellos que ya conozcan la obra de Neil Gaiman habrán observado que el autor inglés, creador de clásicos como el cómic Sandman, acostumbra a oscilar en sus trabajos literarios entre el cuento y la novela, pese a que todos ellos tienen en común una fuerte carga de fantasía y de elementos sobrenaturales, como también sucede con El océano al final del camino. Si hubiera que hacer una clasificación de las obras de Gaiman según si son más cuento o más novela, colocaría Odd y los gigantes de escarcha como la obra más cuento y menos novela, y American Gods como la obra más novela y menos cuento, probablemente con la extraordinaria Stardust justo en medio. Entre American Gods y Stardust podríamos encontrar, por ejemplo, Neverwhere o Los hijos de Anansi, mientras que entre Odd y los gigantes de escarcha y Stardust situaría Coraline, El libro del cementerio y, por supuesto, El océano al final del camino, con un estilo y un tipo de historia muy similares a los de Coraline, tal y como se observó al principio de la reseña.  

La trama, llena de magia, elementos sobrenaturales, toques de terror y mucha fantasía, gira alrededor de un niño, quien narra la historia en primera persona. En ella, el suicidio de un hombre arruinado desencadena una serie de acontecimientos imposibles que ponen del revés el mundo del protagonista, pero que también le llevan a conocer a tres mujeres asombrosas, en especial a su nueva amiga Lettie. A través del protagonista, Gaiman nos conduce en un viaje que, como suele ser habitual en sus novelas, va de lo mundano a lo fantástico, y posteriormente, tras la resolución del conflicto, de lo fantástico a lo mundano. No hay sorpresas en cuanto a la estructura de la novela, ni tampoco en cuanto al tono, tan característico de Neil Gaiman. Lo fascinante es que, pese al uso que hace el autor de una trama clásica en sus obras y de un tono y un estilo tan definidos, El océano al final del camino tiene la capacidad de sorprender, asustar e incluso conmover y emocionar al lector.  

Al igual que sucede en sus otros trabajos, Gaiman no pierde el tiempo en explicaciones innecesarias, sino que deja que la magia sea magia, y que lo sobrenatural y lo extraordinario lo sean tanto para el protagonista como para los lectores.

¿Cómo es posible que un estanque contenga todo un océano? ¿De dónde vienen las extrañas y peligrosas criaturas con las que se encuentran los personajes, y cómo es posible que existan? ¿Quién es Lettie y por qué su familia es tan... extraña? Esas son solo algunas de las preguntas que plantea la novela, y que permanecen en el aire cuando finalmente llegamos al final de la historia y cerramos el libro.

JOAQUÍN SANJUÁN