Especial: Robert E. Howard, el creador de héroes

30.07.2021

Bob "Dos Pistolas"

Robert E. Howard
Robert E. Howard

Robert E. Howard nació en Texas en 1906. No tuvo una vida fácil, y el hecho de que decidiese dedicarse a la escritura no hizo más que dificultarle las cosas. De personalidad introvertida, con una infancia marcada por los abusos por parte de otros niños y poco dado a expresar simpatías, nunca tuvo demasiados amigos. Comenzó estudios universitarios, pero nunca los terminó, pues los aparcó para dedicarse a escribir, motivado en parte por su afán creativo y su amor a la literatura y en parte por las necesidades económicas familiares.

Durante años fue uno de los escritores de la revista pulp Weird Tales, para la que escribió docenas de relatos de muchas temáticas diferentes (aunque todas ellas englobadas dentro del pulp) y mantuvo una gran amistad con otros escritores de la época, entre los que destaca el mismísimo Lovecraft, quien apodó al texano Bob "Dos Pistolas". Howard escribió mucho y peleó más todavía pese a las malas cartas que la vida le había repartido, pero sus problemas económicos y familiares fueron demasiado para él. El año 1936, después de que su madre muriese por tuberculosis y abrumado por las deudas que acumulaba a causa de los enormes gastos médicos que supuso durante años el tratamiento de la enfermedad, se pegó un tiro. Tan solo contaba con treinta años.

Como tantos otros quiso vivir de sus escritos, pero no consiguió más que malvivir hasta el punto de que, en ocasiones, se veía obligado a saltarse comidas. La feroz y fatal enfermedad que padeció su madre, la persona más próxima a Howard, tan solo contribuyó a agravar dichos problemas financieros. Todo para que finalmente la mujer fuese derrotada por la enfermedad. No, Howard no tuvo una vida fácil ni larga. Su obra y sus personajes, sin embargo, lo han hecho inmortal.

La dedicación de Howard.

Resulta innegable que Robert E. Howard amaba escribir. No solo realizó enormes sacrificios personales para hacer de la escritura su profesión, pese al escaso éxito y reconocimiento que recibió en vida por ello, sino que, durante los poco más de diez años que dedicó a la escritura antes de su trágica muerte, generó una obra enormemente extensa y variada.

Howard escribió sobre muchos y muy diversos géneros que iban desde la espada y brujería por la que es más conocido (Conan el Bárbaro) hasta la ficción histórica de terror (Solomon Kane), pasando por western, boxeo, ciencia ficción, detectives, piratas y mucho más. Diez años, decíamos, que le dieron para escribir más de trescientos relatos y el doble de poemas. Es cierto, sin embargo, que su precaria situación económica lo obligaba a escribir mucho para poder aumentar sus escasas ganancias, pero también lo es que, pese a todos los problemas que tuvo, nunca abandonó la escritura para buscar prados más verdes. Desde que con escasos veinte años dejó la universidad para dedicarse a escribir, y hasta su suicidio cuando contaba con treinta años, Howard hizo de la literatura no solo su profesión, sino también su estilo de vida.

Éxito póstumo.

No podemos evitar preguntarnos hasta qué punto habrían mejorado las cosas para Howard si no se hubiese suicidado al verse abrumado por las dificultades y los golpes de la vida. Nunca lo sabremos, pero lo que sí sabemos es que forma parte de ese gran número de autores de distintas áreas creativas que viven y mueren en la miseria, pero cuya obra alcanza un gran éxito con el pasar de las décadas.

Hoy en día hablar de Howard es hablar de uno de los autores pulp más apreciados por los lectores. Varios de sus personajes, entre los que destaca notablemente Conan el Bárbaro, han sido adaptados a otros formatos, tales como cómics o películas, y todavía hoy se escribe sobre ellos. Conan en particular se ha convertido en uno de esos personajes conocidos en todo el mundo, pero no es el único que ha alcanzado la fama: Kull, Solomon Kane e incluso Sonja la Roja han seguido sus pasos, aunque su éxito no sea equiparable al del mítico bárbaro.

El pulp.

Hemos dicho ya que los relatos de Howard eran de estilo pulp, al igual que la revista en que los publicaba. Pero ¿qué es eso del pulp? En origen esta palabra hacía referencia a un tipo de publicación en concreto, por lo general revistas impresas con materiales y técnicas económicas, lo que permitía que fuesen muy baratos para facilitar así su consumo popular. La palabra pulp venía, de hecho, de la pulpa de la madera que se usaba para hacer el tipo de papel en que eran impresas dichas revistas. Por regla general estas publicaciones contenían relatos cortos de argumento sencillo pero cargado de acción, frecuentemente acompañados de ilustraciones. Cabe destacar que el pulp no es una temática literaria como algunos piensan, sino más bien un estilo narrativo que, como ya hemos comentado, se centra en relatos cortos de trama sencilla pero cargada de fuerza.

Si bien tildar de simples los escritos pulp puede llevar a que sean considerados como una obra de escasa calidad, la realidad es muy diferente. Grandes autores como Asimov ("Fundación", "Yo, robot"), Arthur Conan Doyle ("Sherlock Holmes"), Lovecraft ("La llamada de Cthulhu"), Jack London ("Colmillo Blanco"), Mark Twain ("Las aventuras de Tom Sawyer", "Las aventuras de Huckleberry Finn") o H.G. Wells ("La máquina del tiempo", "La guerra de los mundos") fueron escritores de obras de estilo pulp.

En los últimos años han surgido editoriales que tratan de recuperar antiguas publicaciones pulp para reeditarlas y que publican obras contemporáneas de estilo pulp. La saga Weird West de Dlorean Ediciones es un buen ejemplo: comenzó con la reedición de "Cazadores de vampiros" de Lem Ryan, obra pulp publicada originalmente a principio de la década de los ochenta, y después ha tenido continuidad con, hasta la fecha, una docena de novelas cortas recopiladas por Dlorean Ediciones en cuatro entregas junto a la obra original. Entre ellas están "Dinastía Drácula" (Raúl Montesdeoca) y "Salvajes" (de un servidor, Joaquín Sanjuán), incluidas en los volúmenes uno y tres de la colección respectivamente.

La obra de Howard y el mundo del cómic.

Conan
Conan

Si bien estamos ante un autor principalmente de relatos, con solo unas pocas novelas cortas en su producción, fue el mundo del cómic el que lo llevó a la fama. Durante las décadas de los sesenta y los setenta Conan el Bárbaro saltó al cómic de la mano de Roy Thomas y Marvel. Tanto fue su éxito que a finales de los setenta se puso en marcha la película que protagonizó Swarzeneger y que permitió que el bárbaro obtuviese fama mundial, fama que no ha parado de crecer. Otros personajes de Howard siguieron los pasos de Conan en el cómic y el cine, aunque no con tan abrumador éxito.

Con el transcurrir de los años fueron muchos los autores que trabajaron en los cómics de Conan el Bárbaro. Entre ellos destaca el ya mencionado guionista Roy Thomas, pero también los dibujantes John Buscema o Gil Kane. Dichos cómics fueron publicados por Marvel hasta finales de los noventa. Debe quedar patente la importancia que jugó el cómic en el tardío éxito de la obra de Howard, hasta el punto de que a ellos debemos la imagen que el imaginario colectivo conoce de Conan, así como la versión más famosa de Red Sonja, personaje que fue alterado para los cómics e incluido en las historias del cimmerio, donde nunca la situó Howard. El personaje original fue en realidad protagonista de un relato de corte histórico situado en el siglo XVII.

El que caminaba solo.

En 1996 se rodó The Whole Wide World, película centrada en la figura del Howard y que fue titulada en España "El que caminaba solo". Vincent D´Onofrio interpretó al autor, mientras que Renée Zellweger se puso en la piel de la coprotagonista, una estudiante que entabla una relación con el escritor, por quien siente fascinación y admiración. Si bien no fue una gran película, que se rodase es un dato revelador sobre el nivel de fama que había alcanzado el autor tan solo sesenta años después de su suicidio.

La influencia de Howard en la fantasía moderna.

Mucho se habla de J. R. R. Tolkien como padre de la fantasía moderna y poco de Howard, pese a que la aportación del último no tiene nada que envidiar a la del primero. Si bien se trata de autores muy diferentes con obras completamente distintas, tanto el uno como el otro fueron indispensables para el desarrollo de lo que hoy denominamos fantasía épica. Aunque técnicamente la obra del texano quedaría mejor categorizada como espada y brujería que como fantasía épica, lo cierto es que se trata de dos ramas del mismo género.

Una de las notables diferencias de Howard respecto a Tolkien y a la mayor parte de autores del género de las últimas décadas es que da menos importancia al mundo en el que transcurren las historias (que por lo general es un mundo ficticio que abarca lugares o civilizaciones con cierta base real, como los pictos o los celtas) y se limita a contar historias, cortas en su mayoría, sin preocuparse demasiado por dotarlas de continuidad o incluso de orden cronológico. Todo lo contrario de lo que hizo Tolkien, quien cuidaba y pulía esos detalles hasta el punto de que el conjunto de su obra se asemeja a una obra de ingeniería perfeccionada hasta el mínimo detalle.

Solomon Kane
Solomon Kane

No se trata sin embargo de debatir sobre las diferencias estructurales entre la producción de uno y del otro, sino de comprender las diferentes formas de trabajo y vías de publicación que cada uno utilizaba. Mientras Tolkien era un profesor de universidad que no necesitaba la escritura para vivir y que dedicó años a la creación y el perfeccionamiento del mundo en el que transcurren sus historias, Howard debía escribir diversos relatos cada mes para poder obtener unos ingresos que le resultaban insuficientes, lo que le suponía una fuerte presión. Mientras Tolkien pudo permitirse el tiempo necesario para escribir novelas, Howard tenía que publicar relatos en una revista para poder comer.

Sea como fuese, lo innegable es que la obra de Robert E. Howard tuvo mucho que ver con el nacimiento del subgénero de espada y brujería. Solo hay que echar un vistazo a sus trabajos, plagados de aguerridos héroes y malvados hechiceros, así como de monstruos imposibles. No diremos que es el padre de la espada y brujería, pues esta bebe mucho de la fantasía clásica (como la obra de Homero o las aventuras de caballería de la Edad Media), así como de la novela de capa y espada (de la que Dumas fue uno de los máximos referentes). Pero los datos de la gran influencia de Howard hablan por sí solos. No por nada en los diez años que siguieron a 1982 (fecha de estreno de la película "Conan el Bárbaro" protagonizada por Schwarzenegger) se estrenaron una veintena de películas de espada y brujería, muchas de ellas protagonizadas por personajes que no eran otra cosa que clones de Conan.

El creador de héroes.

El rey Kull, Conan el Bárbaro, el cazador de lo imposible Solomon Kane, el picto Bran Mak Morn, el detective Steve Harrison, la espadachina Sonya, el marinero Steve Costigan, Kirby O´Donnell, El Borak y muchos más. La lista de los héroes creados por Robert E. Howard en sus breves diez años de producción literaria, así como la cantidad de trabajos que realizó, puede rivalizar e incluso superar sin dificultad a la producción completa de la mayor parte de escritores de larga trayectoria.

Te animamos, arrojado lector, a que ahondes en la obra de Howard. No importa si eres lector de Conan, de Solomon Kane, de todos ellos o si nunca te has sumergido en la obra de Bob "Dos Pistolas", pues siempre hay algo por descubrir en semejante producción y siempre podrás encontrar relatos y personajes que se adapten a tus preferencias literarias.

¿A qué esperas para seguir descubriendo a Howard?

JOAQUÍN SANJUÁN