La importancia de la portada.

21.01.2021

Por Yaiza Peñalver.

Tanto si la intención del autor es llevar su libro al formato físico como si lo es publicar solo en digital, la portada será la tarjeta de presentación y la primera impresión que los lectores tendrán de su obra. Sí, todos hemos oído que no se puede juzgar un libro por la portada, pero la realidad es muy diferente, tanto que, cuando se es un autor novel, esa toma de contacto visual puede ser determinante para que un lector potencial se pare dos segundo a mirar la obra. Aquí no se tiene el respaldo de un nombre, no se es un Stephen King o un George R. R. Martin, así que lo que se ofrece tiene que resultar atractivo desde el primer vistazo. Eso hace que la mayor carga la lleven el título y la portada, por lo que hay que tener muy claro lo que queremos contar con cada cosa y entender la dinámica que hay entre una y otra.

Encontrar un título acorde a la novela a veces resulta frustrante para el autor, pero al final son ellos los que han creado la obra y algo sale. Pero, ¿y la portada? Aquí da igual que seas un gran escritor con un título fantástico, con una idea genial y muchas ganas de salir al mercado, pues una mala portada es un batacazo asegurado.
La portada va a dar, visualmente y en un tiempo muy corto, una gran cantidad de información sobre lo que se van a encontrar los lectores en esa obra. El uso del color, de las imágenes, la tipografía utilizada y hasta la composición serán clave para enganchar posibles lectores.

Los estilos a la hora de diseñar una portada han cambiado a lo largo de los años y, como todo en esta vida, están regidos por modas. Ahora mismo hay varios tipos de portadas muy representativas de diferentes géneros, cuando ves esas composiciones automáticamente tu cabeza ya empieza a hilar qué tipo de historia te va a contar ese libro. Por ejemplo, una portada oscura con un único elemento en color lo vamos a conectar con una novela romántico-erótica por la influencia de títulos como Cincuenta sombras de Grey, Pídeme lo que quieras, las novelas de Sylvia Day o la saga de Crepúsculo. En este caso lo que quieren transmitir con ese estilo de portada sutil y elegante, en lugar de, por ejemplo, un hombre descamisado, es que la novela es algo más que un entretenimiento sexual.

Por otra parte a la hora de utilizar el color es importante saber la información que nos va a transmitir ese tono determinado a la novela. Los colores cálidos suelen estar asociados al amor romántico y a la pasión, pero también a emociones fuertes como la furia, el dolor o incluso el miedo. Los colores muy saturados nos van a aportar dinamismo y un aire más juvenil. Los colores fríos nos van a hablar de tranquilidad y raciocinio, pero al mismo tiempo pueden transmitir emociones como venganza, vacío o tristeza.

Finalmente la fuente que se vaya a utilizar también tiene una gran importancia y, aunque suene muy obvio, utilizar unas letras con muchas florituras en un libro de ciencia ficción no va a funcionar.

Si decidimos utilizar una ilustración como base para la portada hemos de tener en cuenta que case bien con el contenido de la obra y con el tono general de la historia. Un buen ejemplo de cómo funcionan las ilustraciones en las portadas de las novelas lo podemos ver en las obras que forman los libros de Mundodisco. Cuando Josh Kirby ilustraba las portadas estaban llenas de detalles, eran unas ilustraciones que funcionaban muy bien, tanto de imagen global, como de portada o contraportada. Estos dibujos eran, en muchas ocasiones, una descripción gráfica de lo que iba a pasar en algún momento de la historia. Podemos ver a La Muerte como un granjero en el campo para el libro de El Segador o a la guardia al completo luchando contra un dragón. Con los años el trabajo de ilustrar Mundodisco recayó sobre Paul Kidby, quien, en lugar de centrar la ilustración en la escena, paso a retratar personajes. Personalmente creo que fue un cambio de estilo muy apropiado y que fue muy de la mano con el cambio de tono general de los libros de Pratchett. Las primeras obras, las de Josh Kirby, eran muy divertidas, dinámicas, con muchos puntos, pero estaban más centradas en la acción como tal. Según siguió escribiendo Pratchett y fue sentando las bases de sus personajes sus historias cambiaron y empezaron a centrarse más en la evolución de la personalidad y en el crecimiento personal y mental de sus protagonistas. Así que el hecho de que sus portadas cambien para centrarse en eso me pareció un gran acierto. Con este ejemplo vemos dos formas de usar la ilustración en la portada para dar información y conseguir unos dibujos que concuerden con el contenido. Pero, ¡ojo! Utiliza una mala ilustración y el libro pasará de interesante a invisible. Pasa lo mismo si se usan fotografías: han de ser de mucha calidad y deben tener una edición profesional y adecuada a lo que se desea transmitir. Ante la duda conviene recordar que menos es más y que es mejor un diseño sencillo pero que funcione bien a llenar la portada de elementos hasta el punto de convertirla en un batiburrillo sin sentido.

Al final todo queda resumido en que una portada que no destaque, una portada que sea aburrida o tenga un aspecto chapucero, hará que los lectores no se entretengan en darle la vuelta al libro para saber de qué va. Hay que engancharlos y muchas veces solo hay unos instantes para hacerlo. He visto un montón de portadas terribles que han hecho que pierda las ganas de saber conocer tanto la obra como al autor que la escribió, pero, por otro lado, me he interesado y he comprado libros por una portada que me ha llamado la atención, como Nigromante, de Carlos Sisi. Y es que la ilustración de Tomás Hijo es sublime y con estilo muy identificable, de tal manera que ahora, cada vez que veo una portada con la firma de ese ilustrador, voy a pararme ahí. Así pues creo que, a no ser que se tenga muy clara la idea y se cuente con la capacidad para llevarla a cabo, es mejor dejar el peso del diseño de la portada en manos profesionales. En GRIMNIR ofrecemos distintos tipos de portadas profesionales asumibles para todos los bolsillos y de muy diferentes estilos. ¡Pregúntanos!