Los personajes de Leyendas de Lácenor - Tórak Zádor
Al igual que Cuervo, Tórak nació como un personaje que creé para jugar a rol con mi grupo de amigos. También, como el semielfo, es un personaje atormentado, aunque lo es de manera diferente y cargada de tragedia. Fue criado por los mismos caballeros de Ángorthor que lo arrancaron de su hogar; no tuvo más alternativa que unirse a ellos si no quería morir. Se dejó arrastrar por los acontecimientos hasta que sus propios compañeros asesinaron a Zadora, su joven prometida, lo que provocó que algo se rompiese dentro de Tórak y que este masacrase a los asesinos, lo que supuso para él una condena a muerte de la que solo se salvó gracias a Caronte, al que Tórak conoció en su momento más oscuro. Fue entonces cuando emprendió un camino que le llevó, años después, a expulsar a los caballeros de Ángorthor de la entonces llamada Isla Negra, que posteriormente rebautizó con el nombre de la joven fallecida (de quien tomó también su nuevo apellido cuando se convirtió en fugitivo tras escapar con Caronte). El pequeño archipiélago Zadora se convirtió en su hogar, y fundó la Orden de los Caballeros de Zadora, a la que pertenece Sabryna. Como puede verse, Tórak es un personaje hecho a sí mismo, alguien que se rebeló contra el mundo y contra los dioses para labrar su propio destino. Fue caballero de Ángorthor primero y mercenario después, dos cosas que no eligió, sino que tuvo que aceptar; y, finalmente, se convirtió en el señor de Zadora y comandante de los caballeros de Zadora, todo ello fruto de sus propios esfuerzos. Si Tórak nos enseña algo, es que tan solo aquel que lucha por lo que desea es capaz de alcanzar la gloria, pues la vida no acostumbra a regalar nada. Respecto a su papel en El Guardián Gris, es el de aparente mesías, un campeón elegido por los dioses que, al final, resulta ser... otra cosa (tendréis que descubrirlo leyendo la novela). Nada de eso resta virtudes a un personaje que se encuentra entre mis favoritos de Leyendas de Lácenor. Si los personajes de El Guardián Gris distan mucho de poder ser considerados héroes, Tórak Zádor es la notable excepción a esa afirmación.

- Nombre: Tórak Zádor
- Raza: Humano
- Edad: Desconocida
- Ocupación: Señor de Zadora y comandante de los caballeros de Zadora
- Habilidades especiales: Tórak ha pasado toda su vida como caballero, pese a que no siempre ha pertenecido a la misma orden ni ha seguido al mismo dios. Esto implica que posee una notable formación como caballero, tanto en la parte marcial como en lo relacionado con los estudios y las aptitudes propias de un caballero, individuos de armas y de letras con cierto grado de formación académica y con unas más que aceptables habilidades cortesanas. Por otro lado, los años que vivió como un mercenario y cazador de recompensas le llevaron a desarrollar otro tipo de talentos, unos que hacen que resulte más peligroso que el caballero medio.
- Estilo de combate: Tórak recibió formación marcial como caballero, lo que le otorga una excelente técnica en combate. Sin embargo, es importante recordar sus años como mercenario y cazador de recompensas, experiencia que le ha llevado a desarrollar un estilo de combate que, sin dejar de ser marcial y de excelente técnica, oculta también ciertas maniobras muy poco propias de un caballero. Sus habituales entrenamientos junto a su compañero Caronte le han dotado de ciertos trucos sucios que no duda en utilizar cuando la situación lo requiere, lo que por regla general pilla completamente desprevenido a su adversario, quien no espera semejante tipo de jugada de un caballero.
- Armas: Es habitual ver a Tórak Zádor combatir tanto con espada y escudo como con un mandoble, dependiendo de las circunstancias, pese a que lo más habitual sea que se muestre equipado con espada y escudo.
- Aliados conocidos: Sabryna, Caronte, la isla Zadora.
- Enemigos conocidos: Los caballeros de Ángorthor.
―¿Qué
pasa aquí?
La
mujer sintió que el corazón le daba un vuelco. Se volvió de
inmediato; una figura a caballo se aproximaba. A diferencia de ellos,
el jinete no vestía una armadura de entrenamiento. Estaba cubierto
por una armadura de placas de color gris oscuro con dorado, y una
capa negra y oro ondeaba a su espalda. El caballo, un semental bayo
de manchas blancas en rostro y patas, se detuvo junto a la mujer. Los
ojos azules del hombre se encontraron con los suyos, mientras un
fuerte viento alborotaba el cabello negro del caballero.
―Tórak
―susurró
ella, embriagada por la presencia de su señor.

