Naciones élficas 2: Las Guerras de Kinslayer

24.01.2026

Con Las Guerras de Kinslayer llega el segundo volumen de la trilogía Naciones Élficas, de la saga Dragonlance. Curiosamente, y pese a que tanto el primer libro como el tercero los firman en conjunto Paul B. Thompson y Tonya R. Carter, la segunda entrega es obra de Douglas Niles, autor de la Dragonlance que ha firmado novelas como The kagonesti (inédita en español) o la trilogía El Muro de Hielo. Estamos, al menos en mi opinión, ante uno de los autores más completos de los muchos que escriben el mundo de la Dragonlance, como bien demuestra en la excelente y ya mencionada trilogía El Muro de Hielo. Hay que señalar también que el cambio de autor resulta inapreciable entre El primogénito (primera entrega de Naciones Élficas) y la que nos ocupa, Las Guerras de Kinslayer. ¡Por cierto, temed a la sinopsis de la contraportada si vuestro ejemplar es la edición antigua y en tres volumenes de tapa blanda de Timun Mas, pues dicha sinopsis os cuenta la novela entera, tal y como ya sucedía con la anterior entrega!

Pero vayamos a lo interesante. El volumen Las Guerras de Kinslayer narra precisamente el desarrollo de dichas guerras, un hito en la Historia de la Dragonlance, en el que se enfrentaron dos bandos compuestos cada uno de ellos tanto por elfos como por humanos y enanos, en una guerra que se alargó durante varias décadas, y en la que la pertenencia a un mismo bando no significaba que se luchase por los mismos motivos. ¡O si no, que se lo digan a los gemelos protagonistas! En Las Guerras de Kinslayer asistimos s dicho conflicto bélico desde su principio hasta su final, siempre con Kith-Kanan como protagonista indiscutible de la narración. Pero no solo eso, pues, durante una parte del libro, el lector tiene la ocasión de acompañar a los dos gemelos en una misión de la que dependen no ya para vencer en la guerra, sino para ser capaces de plantar cara a un enemigo claramente superior. Dicho viaje tendrá importantes consecuencias en la Guerra de Kinslayer, consecuencias que irán más lejos de lo que los propios gemelos son capaces de imaginar, como queda patente al final del libro.

Por otro lado, en Las Guerras de Kinslayer encontramos también las causas que agravan el cisma entre los gemelos, cisma que inevitablemente derivará en la ruptura de la nación élfica, Silvanesti, y en el nacimiento de una segunda nación, Qualinesti, con Kith-Kanan como primer rey.  

«Los elfos, antaño una sola nación, se convertían en dos a partir de ese día». ¡Así termina Las Guerras de Kinslayer! Si bien es cierto que esta trilogía se centra en la escisión de los elfos, también lo es que cada entrega explora un aspecto muy concreto de dicha ruptura. En la primera, El primogénito, se explora la situación de los silvanesti, así como a los gemelos que más adelante serían catalizadores de la escisión. Esta entrega, en definitiva, se centra más en todo lo relacionado con el antes de la división. 

Por su parte, Las Guerras de Kinslayer ponen el foco en la propia guerra y en todo lo que esta conlleva, narrándola hasta su final. El tercer libro, Los Qualinestis, se centra en narrar el nacimiento de la nueva nación, así como el principio de su Historia y las dificultades a las que tuvieron que hacer frente, muchas de ellas obra directa o indirecta de sus parientes silvanestis. En general estamos ante una trilogía, Naciones Élficas, de lo más interesante no solamente para los aficionados a la Dragonlance, sino también para aquellos que disfrutan de una buena novela de fantasía. ¡No tiene desperdicio!

JOAQUÍN SANJUÁN