Naciones enanas 1: El Pacto de la Forja
Naciones enanas es una de las dos trilogías de la Dragonlance dedicadas a ofrecer el trasfondo de las principales razas del mundo de Krynn, es decir, enanos y elfos. A diferencia de lo que sucede con la otra serie, Naciones élficas, la trilogía Naciones enanas está escrita por un único autor, Dan Parkinson, quien además ha firmado para la Dragonlance un puñado de libros, en su mayoría relacionados con los pueblos de los enanos, entre ellos Los enanos gully y Las puertas de Thorbardin, así como un buen número de relatos publicados en diferentes libros recopilatorios, como las dos trilogías de Cuentos de la Dragonlance, en los que, de nuevo, escribe sobre los enanos. Estamos muy probablemente ante quien mejor conoce a los enanos de la Dragonlance, tal y como demuestra en sus libros. ¿Quién mejor que él para escribir la trilogía Naciones enanas?

Esta serie fue publicada en 1993, un par de años más tarde que Naciones élficas, aunque con el mismo objetivo. Si entonces se ofreció a los lectores la historia de cómo los elfos se dividieron en dos pueblos (qualinestis y silvanestis), ahora Dan Parkinson nos narraba el origen no ya de los enanos, sino de la propia Thorbardin, hogar por excelencia de los enanos. Resulta curioso que, mientras en Naciones élficas asistimos a un cisma, a la ruptura de un pueblo, en El Pacto de la Forja, el primer libro que da forma a Naciones enanas, sucede todo lo contrario. A causa de la guerra que se libra en Silvanesti entre elfos y dragones, y también de los ataques perpetrados por diferentes pueblos humanos, un puñado de clanes de enanos, cada uno con su historia, su origen y su cultura y habilidades, se ven obligados a marchar al exilio, en busca de un lugar más seguro al que poder llamar hogar. Las visicitudes del camino y los numerosos conflictos que tendrán que enfrentar, en su mayoría relacionados con humanos y elfos, harán que los diferentes clanes de enanos confluyan unos con otros, y que empiecen a trabajar juntos, en una alianza que supondrá la semilla del gran reino de Thorbardin. No significa todo ello que la unión de los clanes esté exenta de conflicto y de peligro, ni mucho menos. Sin embargo, conscientes de que son más fuertes si permanecen juntos, la alianza resultará tan fuerte e irrompible como la roca. Ni siquiera los despreciables actos de unos pocos de entre los enanos lograrán hacer mella en la decisión de unirse para crear un único reino al que todos puedan llamar hogar.
El primer libro de la trilogía, El Pacto de la Forja, narra así el origen de la mismísima Thorbardin, el reino de los enanos. Sin embargo, la propia estructura se muestra más enfocada en el primer paso que supone la creación del reino que en narrar una historia de épica y aventuras. Los enanos, los diferentes clanes, apenas son más que personajes secundarios, incluso los más relevantes, ya que el auténtico protagonista de la novela es precisamente el reino de Thorbardin. Este desarrollo, centrado más en narrarnos el origen y el trasfondo de los enanos que en contar una historia como tal, supone quizás un problema para aquellos lectores que busquen otra cosa, algo más épico y aventurero. Sin embargo, pese a que por sí misma la novela El Pacto de la Forja puede resultar algo floja, también es cierto que resulta un excelente punto de arranque para la trilogía Naciones enanas, ya que permite que Dan Parkinson siente las bases de un rico mundo, el de Thorbardin, que expandirá en las siguientes entregas de la trilogía, para ofrecer al final una historia de crecimiento, de hermandad y de fortaleza.
JOAQUÍN SANJUÁN
