Naciones enanas 3: Derkin, el primer rey

25.03.2026

Con Derkin, el primer rey llegamos al final de la trilogía Naciones Enanas, escrita por Dan Parkinson para la serie Dragonlance. Ya os hablé en sus respectivas reseñas de mis impresiones respecto a El Pacto de la Forja y El Reino de los Thanes, las dos primeras entregas, y es ahora el turno de la tercera, sobre la que, para empezar, tengo que deciros que me ha resultado bastante desconcertante. Esto no se debe a su trama, que de hecho me ha parecido bastante mejor que la de las dos primeras entregas, aunque os hablaré de eso más tarde. El caso es que, para mi sorpresa, Derkin, el primer rey tiene lugar tras un salto temporal que aleja la historia de los dos primeros libros de la serie. Además, a lo largo de la novela se dan numerosos cruces con los acontecimientos narrados en Naciones Élficas, lo que en conjunto crea al lector la sensación de que este libro desconecta de las dos anteriores entregas de la trilogía a la que pertenece, pero al mismo tiempo complementa a una trilogía completamente diferente, la ya mencionada Naciones Élficas

De hecho, después de haber leído ambas series, mi opinión es que el orden de lectura recomendado sería empezar por Naciones Enanas y leer los dos primeros libros, pasar después a Naciones Élficas para leer también sus dos primeros libros, y finalmente leer Derkin, el primer rey y terminar con el tercer libro de la trilogía de los elfos. Este orden, como podréis observar, integra a la presente novela más en Naciones Élficas que en su propia trilogía.   

En Derkin, el primer rey se arregla lo que para mi gusto personal era un problema en las dos primeras novelas de Naciones Enanas: que no existían ni protagonistas ni antagonistas claros, puesto que la novela narraba los acontecimientos sufridos por el pueblo de los enanos en su conjunto durante los años anteriores e inmediatamente posteriores a la fundación de Thorbardin. En esta ocasión, en cambio, no solo tenemos un claro protagonista, Derkin Semilla de Invierno, sino que además el personaje resulta interesante, complejo y bien construido, algo que siempre es de agradecer. En torno a él gira toda la trama de la novela, cuyo final trae consigo la coronación del protagonista como primer rey de los enanos. No, no es un spoiler. Bueno, sí lo es, pero no soy yo el que lo ha hecho. Pese a que la novela original se titula The Swordsheath Scroll (El Tratado de la Vaina de la Espada, en referencia al pacto firmado entre Thorbardin y Qualinesti), la edición en español fue así traducida, en una decisión espantosa. Dicho título, Derkin, el primer rey, no solo borra de qué trata la novela (de los acontecimientos que llevan a firmar el tratado que da título al libro en su versión original) sino que hace al lector un spoiler enorme al anunciar que el protagonista de la historia será coronado como el primer rey de los enanos. La jugada, en su conjunto, no podría haber resultado más chapucera ni haciéndolo adrede.  

Pese a todo lo dicho anteriormente, lo cierto es que Derkin, el primer rey es, a mi juicio, la mejor de las tres novelas que forman Las Naciones Enanas. Su trama resulta la más interesante, en gran parte gracias al interés que despierta en el lector el propio Derkin, y el autor ofrece además distintos giros de lo más interesantes. Destaca a este respecto cierto personaje elfo que actúa casi desde las sombras, así como el mismísimo Quivalin Soth V, emperador de Ergorth y líder de los ejércitos que desafían tanto a los enanos como a los elfos qualinestis. Sin duda, una buena lectura para los aficionados a la fantasía en general y a la Dragonlance en particular.

JOAQUÍN SANJUÁN

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