Saga Elementum, libro 1 - Agua

19.03.2026

Hoy os traigo Agua, la primera entrega de la saga Elementum, que actualmente está incompleta. Esta saga es la primera obra de su autor, Álex Roma, y lo cierto es que se nota. Pretende ser una novela juvenil de romance y misterio, con la premisa de que bajo las aguas de la costa catalana se oculta Delkinru, una ciudad poblada por sirenas y otras criaturas místicas.  

La trama no puede ser más típica: Elian Dorado es el habitual protagonista trágico que conoce a la criatura de turno, en este caso la sirena Aya, y se enamora de ella. Respecto a la mencionada ciudad oculta, el protagonista se sobra con una botella de oxígeno y con unas gafas de buceo, y sin ser buzo profesional, ni nada, para encontrarla. Pero esto no es lo más absurdo de la trama, qué va. El autor introduce en el personaje de Aya (la sirena) un conflicto entre la lealtad a su pueblo y la atracción por el mundo humano (robo descarado a la trama de La Sirenita) y, como si de un Crepúsculo de segunda se tratase, la novela narra la forma en que el protagonista, el humano, se ve arrastrado por el amor que siente por la sirena y termina involucrado en un conflicto milenario entre criaturas del océano que caminan en secreto entre los humanos. Por si no fuesen bastantes clichés para una sola novela, el autor todavía se guarda una carta: ¡Elian Dorado resulta no ser un humano corriente, sino alguien perteneciente a un linaje conectado con el destino de todo ese mundo oculto y sobrenatural! En definitiva, Agua es un Crepúsculo de los chinos y a la española, rebozado en La Sirenita y en esas series de sirenas adolescentes que echaban por la tele, y con la tan sobada guinda de "mi protagonista es el mesías". Pero no solo en el contenido donde falla (que ha quedado visto que es solo un refrito de diferentes obras juveniles e infantiles), sino también la forma, dado que la propia redacción deja bastante que desear, y el autor muestra tener serios problemas con ciertos aspectos de ortografía y de gramática (como las mayúsculas iniciales, un desastre). No entraré a valorar las faltas de ortografía, pues lo cierto es que hay menos de las que esperaba, y las que hay pueden achacarse a gazapos involuntarios o a influencia del catalán.  

He de admitir que me costó acercarme a la saga Elementum. No por ser autopublicada, que lo es, sino por los muchos problemas que arrastra. El hecho de que tanto portada como tapas estén hechas con inteligencia artificial (y no me refiero a la ilustración, que también, sino a TODO) echa para atrás, ¡pero es que hasta las sinopsis del propio autor están escritas por inteligencia artificial! Desde luego, le sugiero desde aquí que cambie dichas reseñas por unas escritas por él. Pero, como iba diciendo, me regalaron el libro, así que no tenía excusa. 

No entraré a criticar la edición y la maquetación de los libros, claramente amateur y con problemas, por no hacer leña del árbol caído, como suele decirse. En cualquier caso, el principal problema de Agua no es otro que la trama, tal y como comenté en el párrafo anterior. Al autor le recomendaría que, cuando escriba, recurra a lectores beta con ciertos conocimientos de escritura y de literatura, capaces de mostrarle los errores que pueda contener la novela. Debo añadir que, visto el diseño de tapas hecho con inteligencia artificial, la corrección ausente y la mejorable maquetación, es evidente la absoluta carencia de profesionales detrás de la edición de Elementum. Y de aquellos barros, estos lodos.   

En definitiva, una novela prescindible. Sin embargo, quiero mandar ánimos al autor para que se esfuerce por mejorar, y logre así que sus próximos proyectos puedan evitar los problemas que reúne este libro (o al menos algunos de ellos). Lo bueno de cometer errores es aprender de ellos, ¿verdad?

JOAQUÍN SANJUÁN


EDIT: En el artículo original señalaba que el autor, Álex Roma, utiliza a sus alumnos como lectores beta. Según él mismo ha indicado en su página web, eso no es correcto, por lo que he procedido a eliminar dicha afirmación del texto. Además, me disculpo públicamente por lo dicho, y declaro que dicha afirmación no fue emitida con mala fe, sino por disponer de una información errónea. 

Errare humanum est, perseverare autem diabolicum. 

JOAQUÍN SANJUÁN


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