Ya he terminado mi novela, ¿y ahora qué? (1)

06.10.2021

Desde que empecé a publicar han sido muchas las personas que, en un momento u otro, me han planteado esta cuestión. No es de extrañar, a decir verdad. La labor de escribir una novela es larga y ardua, además de tremendamente íntima, y, cuando al fin llega el momento en que podemos dar por concluida nuestra obra, resulta lógico que queramos hacer con ella algo más que guardarla en un cajón. El problema reside en que, por lo general, existe un amplio desconocimiento sobre el mundo editorial y sobre la forma en que este funciona, por lo que las dudas embargan al autor novel, que no sabe de qué opciones dispone a la hora de elegir qué hacer con su novela.
Con intención de ayudar a esos autores noveles a encontrar el camino a seguir, inicio hoy una serie de artículos que tratarán los diferentes pasos y explicarán las diferentes opciones y las ventajas e inconvenientes de elegir cada una de ellas.  

1. ¿SEGURO QUE HAS TERMINADO LA NOVELA?

Puede parecer una pregunta extraña, pero os aseguro que este primer punto es particularmente importante. Con frecuencia he leído algunos textos, novelas supuestamente acabadas, que adolecían de enormes problemas no solo en lo formal (ortografía, redacción, etcétera) sino también en lo referente a la trama o a los propios personajes. Curiosamente los autores de esas novelas por lo general no eran conscientes de esos problemas, e incluso estaban convencidos de que habían escrito una gran obra. ¿El problema? Que, por lo general, los únicos lectores de esos trabajos habían sido la madre, la pareja, el primo o el amigo del autor, y claro, a todos ellos les pareció una novela preciosa y digna de los mayores elogios. Esto es así. Esta circunstancia se une a otra que goza cada vez de más popularidad: editoriales que tan solo aceptan novelas previamente corregidas o que directamente prescinden de realizar corrección alguna, todo con intención de abaratar costes. El resultado de ambos factores es un alarmante aumento de obras que han sido publicadas con escasa calidad literaria.


¿Mi consejo? Depende de las posibilidades de cada uno, por supuesto. Lo óptimo sería encontrar una editorial que trabaje con un buen corrector, o, en su defecto, que el propio autor busque un corrector. En caso de que esto no sea viable, normalmente por cuestiones económicas, es recomendable que, al menos, el propio autor realice no menos de tres o cuatro revisiones completas del texto. Claro que, para esto, estoy dando por hecho que el autor cuenta con unos conocimientos de la lengua medio-altos, cosa que, lamentablemente, no siempre es así.

Sea como sea, es tremendamente importante que, al terminar de escribir una novela, seamos conscientes de que nuestro trabajo no termina cuando escribimos el último punto. En realidad en ese momento se debe iniciar un trabajo de revisión y pulido de la obra, lo que puede suponer incluso más trabajo que el propio proceso de escritura. ¡La vida del escritor es dura!

2.1. VALE, AHORA SÍ ESTÁ ACABADA. ¡VOY A MANDARLA A UN CONCURSO! ¿O QUIZÁS A UNA EDITORIAL? ¿PLANETA, TAL VEZ?

Sí, sí, buen trabajo y felicidades por terminar esa primera novela, pero, por lo que más quieras, pon los pies en el suelo. ¡Enviar la novela a concursos o editoriales sin saber cómo funciona todo eso puede ser la peor decisión posible!

Empecemos con los concursos. Sin ánimo de entrar a valorar las posibilidades que tiene un autor novel en un concurso al que, de ofrecer un premio medianamente razonable, sin duda se presentarán numerosos autores de dilatada experiencia, lo cierto es que esta quizás no sea la mejor opción para nuestra obra. Los concursos, y esto es importante saberlo, suelen precisar un largo período de espera antes de que obtengamos los resultados del mismo. Lo más habitual es que, después de largos meses aguardando el fallo del jurado, nos encontremos con que no hemos ganado y tengamos que empezar todo el proceso de nuevo con otro concurso. Si encadenamos así cuatro o cinco concursos podemos encontrarnos con que, tres años después de escribir la novela, esta siga en un cajón y nosotros hayamos acumulado frustración tras frustración, hasta el punto de perder las ganas de seguir dándole salida. Además de esto hay cierta controversia respecto a los concursos, porque no todos son aceptables. Sin entrar a valorar la aberración que son los concursos en los que gana la obra más popular mediante votación del público, que los hay, se han destapado muchos casos de grandes concursos de novela en los que los premios han sido otorgados a dedo. No resulta muy fiable, que digamos. Mi consejo, si lo que se quiere es enviarla a algún concurso, es que busquemos algunos más humildes (vamos a olvidarnos por ahora del Premio Planeta, ¿vale?), aunque el premio del mismo resulte muy inferior. Tampoco está de más comprobar las bases, pues hay muchos que no permiten obras que hayan sido presentadas también a otros concursos. ¡Y mientras más dardos lancemos, más probabilidades hay de que acertemos en la diana!

Respecto a las editoriales... ay, las editoriales. Esto da para un artículo por sí mismo, así que lo dejaremos para la semana que viene. ¡No os lo perdáis!

JOAQUÍN SANJUÁN