
La leyenda de Sigmar, libro 3 - El Rey Dios
Llegamos finalmente al cierre de la trilogía, aunque no de la historia, pues tenemos todavía Que caiga la gran hacha, Dioses de carne y hueso y El guardián de la espada, tres relatos cortos que funcionan a modo de epílogo, y de los que os hablaré en otra reseña, pues hoy toca hablar de El Rey Dios. Si Heldenhammer fue el nacimiento de El Imperio e Imperio fue su crecimiento y desarrollo, El Rey Dios supone su consolidación, para lo que, bajo las órdenes y el liderazgo del heroico emperador Sigmar, las gentes del Imperio deberán hacer frente al más terrible enemigo al que jamás se han enfrentado, con la particularidad de que en esta ocasión la batalla tendrá lugar a las puertas de las tierras de los hombres, en una lucha por la supervivencia contra las hordas de criaturas no muertas y de seres oscuros que lidera el mismísimo Nagash.
Este tercer libro de la trilogía mantiene los niveles de épica que ya hemos comentado en los dos libros anteriores, e incluso Sigmar recupera parte del interés como personaje que perdió en Imperio.

Mención especial a los personajes secundarios de la trilogía, algunos de ellos presentes desde la primera novela, quienes dan un extra de interés a la historia y sirven como ejemplo perfecto de que El Imperio tiene como bandera la unión de distintos pueblos humanos y la lucha por un objetivo común, que no es otro que la supervivencia frente a las amenazas que el mundo arroja sobre el ser humano. En lo referente a Nagash, lo cierto es que el personaje queda bastante diluido en la historia, tanto que cuesta reconocer en él al protagonista de El ascenso de Nagash.
Hablando del Señor de los No Muertos, resulta interesante observar que la trama ofrece diversas referencias directas a los acontecimientos que se desarrollan en la trilogía del propio nigromante. Pero no solo eso, sino que también se hacen referencias a la victoria final de Nagash, suceso que tiene lugar durante la saga de cinco novelas titulada El Fin de los Tiempos, en la que el mundo de Warhammer Fantasy llega a su fin. Mi recomendación de cara a la lectura de La leyenda de Sigmar, teniendo esto en cuenta, es que se haga entre El ascenso de Nagash y El Fin de los Tiempos, pues de esa manera la lectura conjunta de las tres sagas enriquecerá la experiencia enormemente.
La leyenda de Sigmar ha conseguido sorprenderme para bien. No solo ofrece la narración del origen de El Imperio de forma bastante acertada, sino que con frecuencia lo hace centrándose más en las personas que en el propio emperador, pese a que este sea el indiscutible protagonista de la historia. Sin embargo, la historia adolece de un problema, y es que su autor quiso abarcar dentro de la historia de Sigmar la mayor parte de elementos característicos del ejército de El Imperio de Warhammer Fantasy, lo que hace que el lector asista a una precipitada evolución de un pueblo bárbaro que nace con una ambientación propia de la Edad de Bronce y que en unas pocas décadas acaba teniendo caballería pesada, ballesteros e incluso máquinas de guerra que funcionan con pólvora, evolución que les lleva no más de diez años por cada siglo y medio que ha necesitado en la realidad.
Pero, pese a sus defectos, lo cierto es que el conjunto que abarca la saga La leyenda de Sigmar, tres novelas y otros tantos relatos, resulta una excelente lectura para los amantes de la fantasía en general y del mundo de Warhammer Fantasy en particular. ¡Por mi parte queda más que recomendada!



