Los personajes de Leyendas de Lácenor - Brakus Puñopiedra

12.07.2026

Brakus Puñopiedra se ha convertido con el tiempo en uno de mis personajes favoritos de La Ciudad Blanca (¡aunque en realidad me gustan todos!). Confieso que, cuando hablamos de fantasía, siento debilidad por la raza de los enanos, y prueba de ello es la gran colección de miniaturas de enanos que he coleccionado con el paso de los años para jugar a wargames. Volviendo al personaje, Brakus Puñopiedra fue creado enteramente por necesidades de la historia que quería contar. La trama requería que uno de los protagonistas fuese el maestro de Cirn DeNekut y, además, debido a las peculiaridades de Orium, la ciudad en la que transcurre la mayor parte de La Ciudad Blanca, también necesitaba que uno de dichos protagonistas fuese un dvergar (enano). ¡Pero ninguno de los otros tres personajes podía cubrir estos roles! Dharmia era la conexión con Orium; Cuervo tenía un papel muy marcado y relacionado con cierta raza, papel necesario para la historia, y requería de la conexión entre Sabryna RioLuna y Zadora para los acontecimientos de la segunda novela. ¡Así que nació Brakus Puñopiedra, partiendo tan solo de la base de que debía ser un paladín de la Luz (y maestro de Cirn), y también un dvergar!

Si Cuervo es el vínculo entre la Oscuridad y los cuatro héroes, Brakus lo es entre ellos y la Luz. Entre ambos poseen una serie de conocimientos sobre los poderes sagrados que resultan fundamentales durante la historia. El dvergar ofrece también veteranía y experiencia, en contraste con la juventud y frescura que aporta Dharmia al grupo. ¡Por cierto! Drakyo Puñopiedra, el protagonista de Lobos de Grímnir, ¡es el nieto de Brakus! Y sí, eso quiere decir que Lobos de Grímnir está muy conectado con Leyendas de Lácenor. ¡Pero ya hablaremos de eso!

  • Raza: Dvergar (enano)

  • Edad: Desconocida

  • Ocupación: Paladín del Templo de Isilwentari, diosa de la Luz

  • Habilidades especiales: Posee dones de la Luz, poderes fuera del alcance de la mayoría de los mortales, con los que puede combatir las tinieblas de manera más eficiente. Sin embargo, estos poderes son menores que los de Cirn DeNekut, su discípulo.

  • Estilo de combate: Si en lo relacionado con los dones de la Luz Cirn destaca por encima de su maestro Brakus, en lo referente a habilidades y técnicas de combate es Brakus Puñopiedra quien resulta superior.

  • Otras habilidades: Brakus Puñopiedra es un dvergar de buen corazón, amable pero recto, y un firme defensor de aquellos que no son capaces de protegerse solos. Considera que el bien y el mal del interior de una persona no pueden ser juzgados por causas como la raza o el dios al que venera dicha persona, y cree que todo el mundo merece una oportunidad.

  • Armas: Combate armado por un extraordinario martillo rúnico a dos manos, Portador de Luz. Es un arma sagrada obra de su pueblo; le fue entregada por los muchos actos heroicos que Brakus Puñopiedra realizó en su juventud.

  • Aliados conocidos: El Templo de Isilwentari (la diosa de la Luz). Nidavellir (reino dvergar).

  • Enemigos conocidos: El Templo de Ángorthor (el dios Oscuro)

El paladín Brakus Puñopiedra se encontraba arrodillado ante un altar construido en honor a Isilwentari, rezando en el templo de la Diosa de la Luz. 

Acababa de regresar de una dura cruzada en la cual había ayudado a un ejército de humanos a enfrentarse a una horda de muertos vivientes dirigida por un brujo de Ángorthor con ansias de poder. La batalla había sido larga y dura, aunque finalmente habían triunfado. Las tropas del reino de Madoria, apoyadas por los poderes divinos del propio Brakus, habían encontrado el valor para enfrentarse a los cadáveres animados de antiguos guerreros, sin dejarse llevar por el gélido terror que estos insuflaban en sus enemigos. La caballería pesada había aplastado a los tumularios, grandes héroes de la antigüedad privados de su reposo por el nigromante, mientras los hechiceros neutralizaban a los mágicos y etéreos espectros. Al dvergar le había correspondido enfrentarse al líder enemigo en combate singular y, tras una dura pugna, se había alzado con la victoria. El brujo había sabido usar su magia con valor e inteligencia a fin de doblegar a su enemigo, pero Brakus había usado la suya para protegerse y para anular los rezos oscuros el tiempo suficiente para acabar con él en combate.

El paladín se incorporó y se sacudió los pantalones. Terminados sus rezos de esa mañana, era hora de entrenarse.

JOAQUÍN SANJUÁN


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