
La leyenda de Sigmar, libro 1 - Heldenhammer
Pocos nombres dentro de la mitología del mundo de Warhammer Fantasy tienen tanto peso y tanta importancia como el de Sigmar, el hombre que unificó a las tribus bárbaras y que sentó la base de lo que con el paso de los siglos crecería para convertirse en El Imperio, principal territorio humano dentro de este mundo. Teniendo esto en cuenta, no resulta extraño que dicho personaje fuese elegido para desarrollar una trilogía de novelas alrededor de su persona... y del nacimiento de El Imperio. El autor puesto al frente del proyecto fue Graham McNeill, autor de otros libros de la colección: Los Guardianes del Bosque, Defensores de Ulthuan y los dos de El Embajador, todas ellas buenas novelas de fantasía. No es de extrañar, por tanto, que la trilogía La Leyenda de Sigmar recibiese grandes elogios y excelentes críticas tras su lanzamiento, entre el 2008 y el 2011. Pero es que hay más: la segunda novela, titulada El Imperio, ganó nada menos que el prestigioso Premio David Gemmel Legenda a la mejor novela de fantasía del año. ¡No es un logro pequeño!

Heldenhammer presenta a un joven Sigmar con evidente influencia de Conan el Bárbaro, personaje en el que además se puede ver un claro paralelismo con otro conocido bárbaro de la literatura fantástica: Wulfgar, compañero del imparable Drizzt Do´Urden. Resulta inevitable comparar a Wulfgar y a Sigmar, ya que ambos son hijos de reyes, grandes héroes bárbaros, unificadores de sus respectivos pueblos y portadores de sendos poderosos martillos fabricados por enanos. Eso por no hablar de su aspecto físico (grandes, fuertes, rubios, etcétera) o incluso de la semejanza entre ambos nombres.
Decíamos que la novela trata del joven Sigmar, y permite al lector que lo acompañe durante sus primeros y más importantes años, prácticamente desde que se convierte en adulto. Heldenhammer narra por qué Sigmar decide unificar a las tribus bárbaras y los conflictos que esta decisión conlleva para él y para su pueblo. Además, el joven rey se las tendrá que ver con poderes más allá de su comprensión, competencia de brujos y hechiceros, y deberá hacer frente a dos pérdidas que estarán a punto de partirle en dos alma y corazón, todo ello mientras lucha por llevar a cabo su sueño de ver a todos los pueblos bárbaros luchando como hermanos contra el terrible invasor que llega desde el norte, y que está corrompido por los poderes oscuros. No todos ven clara la unificación de las tribus, pero Sigmar ha comprendido que la única manera de sobrevivir a semejante marea oscura es combatir juntos. ¡Los dioses oscuros y los salvajes bárbaros que los sirven no son enemigos pequeños!
Heldenhammer es una excelente novela de fantasía, con una construcción brillante y una narrativa intensa, capaz de mantener al lector pegado al libro capítulo a capítulo. Consigue además algo que no se ve mucho desde Conan, el bárbaro original: nos muestra a un bárbaro con relieve y bien construido, no una sombra del cimmerio, como suele suceder en este tipo de personajes (y como, de hecho, sucede por lo general con el mismo Wulfgar, al menos al principio de su trayectoria). Sigmar es un hombre hecho a sí mismo; es un guerrero y un rey, y es un personaje lleno de matices, en el que encontramos numerosas sombras. Falta ahora, tras tan excelente inicio de trilogía, ver qué nos tiene preparados Graham McNeill en la premiada segunda entrega, El Imperio. En términos generales, os puedo adelantar que La Leyenda de Sigmar es, por derecho propio, una de las mejores series que podemos encontrar dentro del mundo literario de Warhammer Fantasy. ¡Que no es poco decir!



