Miscelánea 1 - La isla de los eones (de Robert E. Howard)

02.10.2026

Entre las muchas joyas de literatura pulp que pueden encontrarse en el catálogo de La biblioteca del laberinto S.L., sin duda los libros Miscelánea (es decir, de contenido vario) dedicados a Robert E. Howard son algunas de las más interesantes. El hecho de que estos títulos se vean acompañados de portadas de Azpiri, tan solo hacen que aumente el valor de estos libros como piezas de coleccionista. El Miscelánea 1, titulado La isla de los eones por uno de los relatos que contiene, es el primero de la serie. En su interior podemos encontrar nada menos que una veintena de trabajos de Howard, todos ellos relatos de diferentes géneros, y no todos terminados. Estamos, en definitiva, ante una pequeña rareza que entusiasmará a aquellos que, como yo, son grandes seguidores de Robert E. Howard. ¡Su auténtica magia está en los relatos que contiene! ¿Qué tal si les echamos un vistazo?

El primero es La isla de los eones, el trabajo que da título al libro y, con casi cincuenta páginas, el más largo de los veinte textos integrados en Miscelánea 1. Dicho relato trata de dos navegantes, dos viajeros, azarosos supervivientes que logran llegar a una isla perdida. En ella encontrarán un enorme misterio envuelto en multitud de preguntas cuyas respuestas tan solo conducen a más preguntas. Poco a poco irán descubriendo la realidad sobre la extraña isla e incluso sobre ellos mismos, una realidad imposible que cambia todo lo que creían saber del mundo y de sí mismos. La isla de los eones, con un estilo y una temática más cercanos al Lovecraft tradicional que al propio Howard, es una de las joyas de este libro, pese a que, tristemente, esté inconcluso.  

El segundo relato, de algo más de cuarenta páginas, es Las lanzas de Clontarf, un trabajo que se aleja un poco de lo fantástico para ofrecernos una historia de tintes históricos, en la que Howard narra una brutal batalla repleta de escenas tan crudas y feroces como solo el padre de Conan es capaz de recrear. Os aseguro que este texto en particular merece ser leído dos veces: una para descubrir la historia detrás de la batalla, que la hay y muy interesante, y otra para dejarnos llevar por los movimientos y los enfrentamientos entre los distintos bandos, ajenos a todo que no sea el choque de los ejércitos y la impresionante batalla que narra el texano.  

El resto del libro, los otros dieciocho relatos, son textos bastante más breves, que van desde apenas una página y media (La señorita impertinente) hasta algo más de una veintena de páginas (Las piedras del Destino), y abarcan temas muy diferentes, tal y como hace la propia obra de Robert E. Howard, quien, si bien es más conocido por Conan el bárbaro, también escribía con frecuencia relato histórico, wester o boxeo, entre otras temáticas. No me pararé a comentar cada uno de los dieciocho relatos restantes, pero sí hablaré un poco de una breve selección personal, tres de esos relatos, escogidos cada uno por sus propios motivos.  

Dioses del norte, relato de unas nueve páginas, destaca por dos motivos. En primer lugar, cuenta con una notable influencia de la mitología nórdica en su ambientación, tanto que incluso aparece la figura de Ymir, representado en un gigante de escarcha. Además, su protagonista recibe el nombre de Amra, lo que significa que en su origen fue un relato de Conan el Bárbaro, pero que Howard se vio obligado a cambiarle el nombre al personaje para poder venderlo.  

 Más peculiar resulta el relato El hijo pródigo de Knife-River, una historia de algo más de quince páginas con clara temática western. El protagonista, un individuo con más cojones que cerebro, se ve obligado a marcharse de su hogar, Knife-River, cuando su padre, harto de que le meta en problemas a causa de su propensión a la violencia y a apretar el gatillo, le obligue a irse. Pese a esto, las peripecias del protagonista nos muestran que, a veces, lo que el mundo necesita es a un hombre estúpido de gatillo fácil y con propensión a la agresividad.  

 Finalmente, en El Jinete-Trueno, último relato del libro y con una extensión de unas veinticuatro páginas, nos narra la historia de un hombre contemporáneo (de Howard, se entiende) que afirma haber vivido multitud de vidas diferentes, entre ellas la del Jinete-Trueno, un feroz guerrero indio. Si me llama la atención este relato, es por dos motivos. Por un lado, la premisa del hombre que ha vivido vidas pasadas en las que ha sido un gran guerrero no es la primera vez que aparece en la obra de Howard, hasta el punto de que casi podríamos decir que es una de sus pequeñas obsesiones como autor. Por otro lado, la última parte de la historia se torna en una aventura más fantástica que histórica (a diferencia del resto del relato, donde se cuentan bastantes cosas sobre los indios), y el protagonista, en su encarnación de Jinete-Trueno, se enfrenta a lo que parece ser un poderoso brujo, que los tiene prisioneros a él y a una hermosa y joven india. Este pasaje bien podría pasar por una de las historias de Conan el Bárbaro, ya que hace gala de buena parte de los elementos que acostumbran a formar parte de las historias del cimmerio.  

Seguimos hablando de la obra de Robert E. Howard en Miscelánea 2: La tumba del dragón. ¡No te pierdas por el camino!

JOAQUÍN SANJUÁN


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