
Nagash el inmortal
La tercera y última entrega de la trilogía retoma el formato que siguió la anterior, alternando así los capítulos que narran la historia de Neferata con los que tratan del propio Nagash. Sin embargo, a medida que avanca la trama, esas historias se bifurcarán y cambiarán de protagonistas. La historia no concluirá con el final de la trama correspondiente al poderoso nigromante, sino más bien con el principio de esta, pues no hay que olvidar que toda esta trilogía es precisamente el inicio de la historia del poderoso nigromante Nagash. Como dato adicional, la conclusión de la trilogía muestra el esperable surgimiento de la facción Reyes Funerarios, una de las listas de ejército de Warhammer Fantasy dedicada a los muertos vivientes.

La parte correspondiente a Neferata se oscurece capítulo a capítulo, al mismo tiempo que la propia protagonista pasa a un segundo plano para ser reemplazada por Alcadizzar, el último y mejor rey de Nehekhara. Tal y como sucedió con Neferata en el libro anterior, este personaje llega al punto de robar el protagonismo al mismísimo Nagash, quien, durante buena parte del libro, permanece como amenaza en segundo plano. La historia de Alcadizzar es completa, pues se nos muestra desde el nacimiento del rey hasta su muerte, pasando por cómo escapa de la corrupción y la oscuridad implantadas por Neferata, cómo sobrevive durante décadas y se forja una nueva identidad que dará pie también a nuevas alianzas y cómo, al final, alcanza el trono que le corresponde legítimamente, enfrenta a la terrible Neferata y consigue una paz ilusoria que será hecha añicos por Nagash poco después. Por todo esto la trama correspondiente a Alcadizzar es por sí misma una magnífica historia, me atrevería a decir que incluso supera a la del propio Nagash en esta novela.
Respecto a la historia del terrible nigromante, la mayor parte se centra en una larguísima y agotadora guerra contra los skavens, guerra que pone contra las cuerdas a Nagash y que le obliga a usar hasta el último ápice de poder para sobrevivir. Si bien la historia resulta entretenida, lo cierto es que carece de la fuerza y la elaborada trama de la parte de Alcadizzar, lo que hace que, pese a las grandes dosis de acción que ofrece la cruenta guerra, en ocasiones resulte una lectura tediosa. Tampoco vemos en esa parte de la historia al poderoso nigromante, al menos no mucho, ya que, por algún motivo, el foco aparece más a menudo sobre los propios skavens que sobre Nagash. Si bien la historia de la larga guerra entre ambos no está mal, habría resultado mucho más interesante leer una novela, o incluso una trilogía, que se centrara en esa parte de la trama para desarrollarla de forma adecuada, y no tan por encima como aquí sucede.
El cierre de la trilogía, el relato Roer los huesos, ofrece unas pinceladas decorativas al final de la tercera novela, pero lo cierto es que no aporta demasiado por sí mismo. A juicio personal, considero que incluso empaña el estupendo cierre de la historia de Nagash que aporta la última novela.
En cualquier caso estamos ante una novela muy recomendable para todos aquellos aficionados a Warhammer Fantasy, pero también para aquellos que disfruten de una buena historia de fantasía oscura o de espada y brujería, pues El ascenso de Nagash en conjunto tiene mucho de estos géneros, pese a que cuenta con el gran problema de que no hay un antagonista real que se oponga a Nagash, a diferencia de lo que ocurre con Neferata y Alcadizzar, quienes se convierten en antagonistas mutuos en dos historias entrelazadas que se desarrollan entre la segunda y la tercera novelas y que, a mi parecer, roban por completo el protagonismo de una saga que lleva el nombre de otro personaje.


