
La Guerra de la Reina Araña 6 - Resurrección
El último libro de la serie La Guerra de la Reina Araña cumple con lo que promete, que es dar un final a la historia que nos ha acompañado durante media docena de novelas. Es cierto que no hay muchas sorpresas en el desenlace, pero también lo es que la culpa de esto no recae directamente en el autor, ya que el propio título de este último libro (Resurrección), como los textos de la contraportada (que avisan con letra grande, mayúsculas y exclamaciones de que llega la resurrección de la Reina Araña, por si acaso no lo hemos deducido por el título de la novela) dejan poco lugar a las sorpresas. Por lo demás, la novela ofrece lo mismo que hemos podido ver en las otras: la historia de la crisis sufrida por los drow ante la desaparición de su malvada diosa, y unos protagonistas que ganan o pierden importancia en la trama novela a novela, de la misma forma que, de un libro a otro, algunos de ellos llegan a parecer personajes completamente diferentes. Pero hablaré de esto en el siguiente punto. Por lo que respecta a Resurrección, es un digno cierre para una serie muy irregular, llena de altibajos y excesivamente larga para lo que cuenta.

Por lo que a mí respecta, y teniendo en cuenta lo pesados que se me hicieron los primeros libros de la serie, es suficiente. ¡Pero, de ser posible, no más experimentos como este!
Si hay que concederle algo a la saga La Guerra de la Reina Araña es la originalidad e innovación que supone un proyecto así, surgido de la mente y de la imaginación del mismísimo R. A. Salvatore, autor de las novelas de Drizzt Do´Urden. No abundan las sagas en las que, como es el caso, cada uno de los libros haya sido escrito por un autor diferente, pese a que toda la historia abarque los seis libros y funcione como una única gran historia. El problema de hacer algo así, problema agravado cuando hablamos de un alto número de autores implicados (como es el caso), es que mientras más voces participen en una historia, más complicado resulta mantener la coherencia y la cohesión de la misma de principio a fin. En La Guerra de la Reina Araña podemos ver esto principalmente en el grupo de personajes protagonistas. Dependiendo del autor que firme el libro, vemos que cobran más protagonismo unos u otros, hasta el punto de que un personaje carismático e interesante puede convertirse en un secundario gris en la siguiente novela, o incluso puede perder la vida como si se tratase de un secundario sin importancia. También hay algún caso en el que, de forma trágica, vemos que todo el desarrollo realizado por un personaje durante los primeros libros resulta absurdamente dinamitado en la última parte de la serie, cuando otro decide que no le gusta el camino que estaba recorriendo dicho personaje y decide destrozar toda su evolución para devolverlo a un estado, digamos, primigenio. Eso sucede en la última parte de la serie, pero no diré nombres de personajes, ya que no quiero privar a nadie de la, ejem, emoción de descubrirlo por sí mismo. Al final de la serie, no puedo evitar pensar que sí, que como experimento y curiosidad está bien, pero que La Guerra de la Reina Araña habría resultado una saga mucho más interesante si hubiera habido menos gente metiendo la mano y haciendo y deshaciendo. Pese a todo, no deja de ser una lectura interesante y enriquecedora para aquellos que disfruten con las novelas de Reinos Olvidados en general, y de los elfos oscuros en particular.



