
Nagash el invencible
Nagash el invencible es la segunda entrega de la trilogía El ascenso de Nagash, y también la más breve. Con diferencia, de hecho, ya que no alcanza las trescientas páginas, mientras que las otras dos novelas abarcan más de cuantrocientas la primera y de quinientas la segunda.
Afortunadamente, Nagash el invencible abandona esa visión social y política que tanto peso tenía en la primera entrega, y en su lugar se centra en dos personajes muy particulares. El primero es Nagash, por supuesto, y la segunda es la mismísima Neferata. A lo largo de toda la novela, el autor nos ofrece capítulos alternos entre uno y otro, lo que resulta todo un acierto, ya que aumenta el interés del lector por la trama al ofrecer dos historias distintas, pero que se complementan tan sumamente bien. La estructura de la novela, unida al cambio de enfoque y a la potencia y al carisma de dos personajes tan enormes como esos, hace que resulte una lectura mucho más ligera y rápida que la primera entrega, sin duda mucho más densa, y en ocasiones incluso algo pesada debido a la ingente cantidad de personajes, ciudades, asuntos políticos y cuestiones por el estilo que en ella se trataban. Estamos, además, ante dos historias llenas de fuerza y dotadas de una gran profundidad, dos historias que atrapan al lector y que hacen que no encuentres el momento de interrumpir la lectura, pues siempre quieres saber más y más.

La parte correspondiente a Nagash nos muestra a un personaje muy diferente del que pudimos ver en la entrega anterior. Si entonces era un hombre con intereses, digamos, peculiares, ahora ha trascendido su propia humanidad y es mucho más que un hombre, pero al mismo tiempo también es mucho menos. Si en la entrega anterior pudimos ver a Nagash rodeado de intrigas políticas, de conflictos sociales, de pactos y alianzas, de traiciones y puñaladas por la espalda, y, en definitiva, de todo aquello que cabe esperar cuando la política es la que dirige la historia, en esta ocasión se nos muestra a un Nagash que ha caído hasta lo más bajo y ha sucumbido por completo, pero tan solo para renacer de nuevo más fuerte que nunca, y también más próximo al personaje que conocemos por Warhammer Fantasy. El Señor de los Nigromantes se deja entrever aquí, y, aunque aún queda por recorrer un largo camino para que sea el poderoso villano que se hizo famoso a través del juego de miniaturas, promete regresar en la traca final que supondrá la tercera novela. En esa ocasión, sin duda lo hará convertido en la terrible criatura que todos esperamos ver desde el momento en que iniciamos la lectura de esta trilogía.
No desmerece tampoco la parte correspondiente a Neferata, hasta el punto de que en no pocas ocasiones llega a resultar incluso más cautivadora y más interesante que la del propio Nagash. Si bien esta parte sí que ofrece aún no pocos elementos de política, lo cierto es que la fascinante presencia de Neferata hace que todo cobre un inesperado interés. Aparece además Arkhan el Negro, inesperado aliado de Neferata e importante partícipe en los acontecimientos que se desarrollan en Nagash el invencible. Pero no solo eso, porque asistimos también a la aparición de una de las más viles razas del mundo de Warhammer Fantasy: ¡los mismísimos skavens, quienes, al parecer, jugaron un decisivo papel en el renacimiento de Nagash! Y por si todo esto no fuese bastante, queda la guinda del pastel: ¡En esta interesante novela es donde comienza la historia de los vampiros de Warhammer Fantasy!
Por el momento no cabe duda de que El ascenso de Nagash es una trilogía que va de menos a más, ni de que el tercer y último libro será apoteósico. ¡No os perdáis la reseña!



