
Trilogía de Tyrion y Teclis, libro 1 - La sangre de Aenarion
Uno de los últimos títulos de Warhammer Fantasy publicado por Timun Mas fue La sangre de Aenarion, el primer libro de la trilogía de Tyrion y Teclis, serie escrita por el mismísimo William King, el principal responsable, debido a sus novelas de Gotrek y Félix, del éxito cosechado por las novelas de Warhammer Fantasy. Esta novela, protagonizada por los hermanos elfos Tyrion y Teclis, descendientes del trágico héroe elfo Aenarion, cuenta ya de entrada con todos los elementos para convertirse en una gran obra, entre ellos un autor de primera fila. El problema, al menos en la edición española, es que es una de esas trilogías que quedaron incompletas, y en este caso tan solo llegó a salir el primer título de la trilogía, que es del que os voy a hablar en esta reseña.
La novela abre con un largo prólogo en el que encontramos al mismísimo Aenarion combatiendo contra nada menos que cuatro grandes señores demonios del Caos (sí, el Devorador de Almas y sus alegres amigos) en una batalla por la supervivencia no solo del reino de los altos elfos, sino del mundo entero. Todo el que conozca con cierto detalle el trasfondo de Warhammer Fantasy sabrá sin lugar a dudas a qué gran batalla estoy haciendo referencia.

Posteriormente conocemos a unos jóvenes Tyrion y Teclis, quienes, después de alcanzar la mayoría de edad, son convocados por el Rey Fénix por algo relacionado con su linaje, que los emparenta con Aenarion. Sin embargo, no conocemos en esta novela a los populares personajes del juego Warhammer Fantasy, dos héroes de renombre y de gran poder, cada uno a su manera. Aquí son dos jóvenes gemelos muy diferentes, una imitación de Raistlin y Caramon Majere, dos de los personajes más populares de la Dragonlance. Imitación, por cierto, que palidece al compararla con los gemelos originales, cuyo desarrollo fue mucho mejor que el de los hermanos elfos. Pero eso es material de otro artículo. William King hace un excelente trabajo con ambos personajes, y logra reflejar en ellos sus rasgos más característicos sin que se vean empañados por la juventud de los personajes. Teclis se muestra afilado, astuto y amargo, marcado por su discapacidad física, de una manera que personalmente me recuerda más a la del doctor House que a la de Raistlin Majere. Por su parte, Tyrion es ya desde el primer momento ese héroe perfecto, atractivo, carismático, fuerte, con un talento imposible para todo lo relacionado con las armas y la guerra... Tan perfecto resulta que el principal problema del personaje es que, a diferencia de su hermano, no cuenta con ninguna imperfección que lo humanice un poco. Pero hay que reconocer que el Tyrion de Warhammer Fantasy es enteramente así, por lo que en realidad el personaje está perfectamente tratado por William King.
La trama resulta francamente interesante, y alterna la salida del cascarón de los dos jóvenes hermanos (abandonan su hogar por primera vez para conocer el mundo en el que viven, en este caso Ulthuan) con el regreso de un viejo enemigo de su antepasado, de Aenarion, que está decidido a exterminar a todos y cada uno de los descendientes del héroe elfo que tan cerca de destruirlo estuvo. El conflicto está servido, y queda por ver cómo se las arreglarán Tyrion y Teclis para sobrevivir cuando el poderoso demonio llegue hasta ellos. Pero eso no es lo peor a lo que van a tener que enfrentarse, ya que, a su alrededor, las conspiraciones, maquinaciones, traiciones y engaños están a la orden del día, rasgo característico de los propios altos elfos. Y a estos enemigos, que aparecen engalanados en seda y con una sonrisa en los labios, les va a resultar mucho más difícil verlos venir.
En definitiva, una novela excelente que cuenta con el pequeño inconveniente de que las dos entregas que completan la trilogía no han sido editadas en español.



