Los diez errores invisibles que hacen que un texto parezca amateur

06.05.2026

LOS DIEZ ERRORES INVISIBLES QUE HACEN QUE UN TEXTO PAREZCA AMATEUR

Como corrector y editor, he observado que algunos textos, pese a que a priori están bien escritos y ofrecen una narrativa entre aceptable y buena, generan una extraña sensación durante su lectura. Cuando pasa esto, sabes que hay algo en esos textos que no funciona, que no genera confianza, pero, como lector, no estás seguro de qué se trata. La consecuencia es que dicho lector a menudo abandona la lectura, e incluso rechaza leer nuevos trabajos de ese autor. Esto, claro, es un problema enorme para cualquier escritor. ¿Pero por qué ocurre y cómo podemos evitarlo? A lo largo de este artículo trataré de resolver esas y otras cuestiones.

Es evidente, por más que nos duela como autores, que un texto que provoca esas sensaciones contiene errores, pese a que para la mayoría de lectores resultan difíciles de advertir de forma consciente. Estoy hablando de fallos de estilo, de estructura o de ritmo, elementos invisibles para un corrector automático, pero que sí percibe cualquier lector. Estos fallos son una de las diferencias más notables entre un texto amateur y uno profesional, ¡por lo que es importante para todo escritor aprender a detectarlos y a corregirlos! La buena noticia es que es posible hacerlo, como podréis ver a continuación.  

1. FRASES DEMASIADO LARGAS.

Algunos autores abusan del uso de interminables frases repletas de subordinadas, de explicaciones, de complejas estructuras sintácticas que amenazan con confundir al lector, quien a menudo se verá obligado a releer el texto para comprender esa frase maratoniana, tan necesitada de puntos como el lector de aire. Y sí, la frase anterior es un ejemplo de lo dicho.

Algunos escritores creen que, al escribir textos largos, complejos y rebuscados, están ofreciendo una muestra de su talento. Sin embargo, sucede justamente lo contrario. Un texto con frases más cortas y separadas por comas respira mejor. ¡Además, tendrás a un lector agradecido por una lectura amena! Y sí, este párrafo es un ejemplo de lo dicho.  


2. ABUSAR DE PALABRAS VACÍAS.

Adverbios, locuciones adverbiales, conectores y muchos otros tienen indudablemente una función realmente importante en básicamente cualquier texto que escribamos, en el que de alguna manera nos ayudan enormemente a que seamos capaces de transmitir magistralmente aquello que realmente y en cierto modo queremos transmitir. Oh, vaya, lo he vuelto a hacer.

Lo que intentaba decir es que hay términos que completan oraciones, tales como "realmente", "básicamente", "de alguna manera" o "en cierto modo". Se trata de términos que aportan poca o ninguna información real. Pese a esto, su uso ocasional es correcto e incluso necesario, pero su abuso puede dar lugar a engorrosos textos como el del párrafo anterior.  

3. REPETIR UNA PALABRA DE FORMA CONSTANTE.

La repetición excesiva hace que un texto resulte pobre y que grite amateur a los cuatro vientos. Veamos un ejemplo. El primer texto ofrece repetición excesiva, mientras el segundo la evita; seguro que notáis una gran diferencia.

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Pero cuidado, tampoco hay que caer en el error contrario y evitar una palabra como si fuese la peste, mientras que en su lugar utilizamos todo tipo de términos. Por ejemplo, escribir chica, joven, muchacha, etcétera, para evitar el nombre del personaje. Hay que buscar un punto intermedio: ni repetir la palabra como si nos pagaran cada vez que la usamos, ni evitarla como si le debiéramos dinero.


4. EXCESO DE ADJETIVOS.

Cuando todo es "increíble", "extraordinario", "magnífico" o "revolucionario", el texto pierde credibilidad. Además, ¡agota al lector! Es mejor utilizar pocos adjetivos, pero precisos, que llenar el texto con adjetivaciones excesivas y exageradas. Mucho ojo, además, con esas detalladas descripciones de media página, uno de los rasgos más claros de que estamos ante un escritor amateur.

5. DALE RITMO

Un texto monótono ayuda a que el lector se aburra. Para evitarlo, es conveniente crear un ritmo en el texto que acompañe a la historia que tratamos de contar. Esto puede lograrse mediante la alternancia de frases largas y cortas, de escenas narrativas y dialogadas o con momentos de tensión o de acción insertados en determinados puntos de la historia. Piensa en ello como en una canción: si todo el tiempo suenan los mismos cuatro acordes, no tardaremos en aburrirnos de ella. ¡Pero eso no sucederá si la canción alterna unos acordes con otros, ahora un solo de guitarra, después uno de batería, y nuevos acordes una vez más!

6. NO COMPLIQUES EL TEXTO PARA LUCIRTE.

Pocas cosas resultan tan de novato a la hora de escribir como el uso de un lenguaje complicado y rebuscado con el objetivo de demostrar lo mucho que uno sabe y lo bien que escribe. En realidad, el buen escritor es el que sabe narrar de forma sencilla y amena. Vamos a ver un ejemplo que nos ayudará a entender por qué es tan importante que el escritor ofrezca un estilo de escritura sencillo (que no simple). En el primer ejemplo vemos una frase innecesariamente compleja y recargada, mientras que en el segundo tenemos una frase mucho más amena, pero que no por ello ofrece menos información al lector.

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  • Mejoramos los procesos de comunicación de la empresa.

7. EL TIEMPO VERBAL ADECUADO.

Un texto con exceso de voz pasiva y de gerundios hace que la lectura sea más lenta y distante. En cambio, resulta mucho más directa y natural si echamos mano de otros tiempos verbales, tal y como podéis ver en los ejemplos que expongo después de este párrafo. Pero esto no significa que haya que demonizar pasivas y gerundios, pues todo tiempo verbal tiene su función y ha de ser usado cuando corresponde. ¡Usar sin abusar!

  • El informe fue elaborado por el departamento técnico y posteriormente fue revisado por dirección.
  • El departamento técnico elaboró el informe y dirección lo revisó después.

8. FALTA DE CONEXIÓN.

Muchos textos pasan de una cosa a otra, sin más. Esto puede generar en el lector una sensación de desconexión que debemos evitar a toda costa, y que podemos solucionar relacionando de forma sencilla algunas de esas acciones inconexas. ¡Pero sin abusar! Vamos a ver un ejemplo. Tal y como podéis ver a continuación, establecer ciertas conexiones entre diferentes frases ayuda a que el texto fluya mejor.

  • El presidente mejoró su presencia digital durante el último año. Además, las redes sociales fueron importantes. El diseño web también influyó en su ascenso.
  • El presidente mejoró su presencia digital durante el último año. Parte de esa mejora se debió al trabajo en redes sociales y a la optimización del diseño web.

9. LA IMPORTANCIA DE PENSAR EN EL LECTOR.

A la hora de escribir, es importante que tengamos en cuenta a qué tipo de lector va dirigido nuestro texto, y adaptemos nuestra escritura en consecuencia. Durante los últimos años he escrito textos de temáticas muy diferentes: histórico, fantasía oscura, terror, infantil, pulp, cómico y más. Para ello he tenido que adaptar el lenguaje y el estilo narrativo según la temática, como es lógico. Un relato pulp no puede tener el mismo tono que uno de terror, ni uno infantil el mismo que uno de fantasía oscura, por poner dos ejemplos. ¡Tampoco sería buena idea escribir mis artículos o reseñas como si se tratase de un relato!

10. PUBLICAR SIN REVISAR.

Seguramente este sea el error más importante, o al menos uno de los más notables. Es más habitual de lo que parece que un texto sea publicado sin revisión alguna, tal cual ha sido escrito en un primer momento. Esto se debe a que muchos escritores tienen la equivocada idea de que sus textos nacen perfectos, cuando lo habitual es que cualquier texto profesional sea revisado varias veces antes de su publicación.

En otros artículos ya lo he comentado, pero nunca me canso de repetirlo: el trabajo del escritor es mitad escribir y mitad revisar. ¡Con frecuencia incluso hay que dedicar más tiempo a revisar del que se ha dedicado a la escritura! Una buena revisión nos permite buscar en el texto todo aquello que no funciona, como son los elementos que he tratado a lo largo de esta lista, y así podremos evitar que nuestro trabajo parezca amateur. Recuerda: se trata de conseguir claridad, coherencia, un tono y un ritmo adecuados, así como una buena estructura y una legibilidad atractiva. Te aseguro que una buena revisión se notará mucho en el resultado final, ya que puede convertir un texto mediocre en uno excelente.


Vistos ya algunos de los errores de escritura más comunes, vamos a volcarnos sobre una cuestión fundamental: ¿cómo podemos detectar si nuestro texto parece amateur? O, dicho de otra forma, ¿cómo saber si un texto está mal escrito? Pues bien, hay diversas maneras de hacerlo. ¡Es más fácil de lo que parece! Ese tipo de texto, debido a los problemas que arrastra, puede ser difícil de leer en voz alta, para empezar, y sobre todo si hemos cometido varios de los errores mencionados en el listado anterior. Además, si hacemos una lectura sosegada y detenida, observaremos que en el texto hay frases demasiado largas y densas, que el tono es irregular o que hay un exceso de palabrería innecesaria. Al principio puede resultar complejo, pero con dedicación y trabajo aprenderemos cómo escribir de forma profesional y sin errores de estilo al escribir.

Lo que muchos escritores ignoran, sobre todo a la hora de publicar sus trabajos en su página web, es que estos errores afectan profundamente al SEO e influyen en que tengamos un mal posicionamiento. Esto se debe a que un texto mal escrito es responsable de problemas como un bajo tiempo de permanencia, una alta tasa de rebote o que nuestro trabajo no sea enlazado o compartido tanto como nos gustaría, lo que en general perjudica a la funcionalidad de nuestra web. Cuando ofrecemos un trabajo bien escrito, no solo conseguimos que mejore la experiencia del usuario, sino que además mejoraremos nuestro posicionamiento, pues se priorizan los textos útiles, fáciles de entender y bien estructurados.  

No hay que rechazar el valor que una corrección profesional puede añadir a nuestro texto. El peligro de corregir nuestro propio trabajo radica en que el cerebro con frecuencia hace que veamos correcta una palabra incorrecta, o añade esa palabra que nos hemos comido en el texto, y somos incapaces de darnos cuenta. ¡Incluso los escritores experimentados sufren este problema! Debido a eso, es buena idea recurrir a un corrector o editor profesional, ya que puede ofrecernos la revisión final que optimizará la claridad del texto, reforzará su impacto y elevará la percepción que tendrá el lector sobre el autor. Después de todo, nadie sabe mejor que un corrector qué hace que un texto parezca amateur. ¡A menudo, unos pequeños cambios bien colocados pueden suponer una enorme diferencia!

Recuerda que la buena escritura no consiste en usar palabras complicadas ni frases largas; esto tan solo genera ruido y hace que la lectura sea engorrosa. Sin embargo, un texto que logra comunicar de forma clara, natural y eficaz, y que no tiene faltas graves de ortografía, logrará transmitir al lector verdadera profesionalidad y una gran confianza.

Si necesitas ayuda con todo esto, no dudes en contactar conmigo para preguntarme por los servicios de corrección y edición que ofrezco. Puedo ayudarte con revisión y corrección de todo tipo de textos, así como con mejora de la legibilidad y de la estructura, y con optimización de SEO, entre muchas otras cosas. ¡Debajo de estas líneas encontrarás cómo contactarme!

JOAQUÍN SANJUÁN


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